jueves, 30 de octubre de 2014

AZUL VERTIGINOSO


Se ocupan de crearnos los enigmas
perfilando las altas frases
del convencimiento metafísico
en que se aman las sombras.


El indeciso de hoy, bien puede ser
el invalido de mañana, o de siempre,
enfermo de tendinitis derecha
en los abrazos mentales, recurridos,
cuando se dice: que el mundo es así,
y se alimenta de sus desgracias.

Disfrazan la vida de posibilidades
—visiblemente suyas—
con eslogan ambidextramente sacros
fácilmente incomprensibles.

La alucinación se torna idoneidad:
únicamente en mínimas confidencias
de círculos simétricos
se libera la filosofía, preguntándose
los fundamentos antiguos
que al homínido socializaron.

Solo queda por verse, quién sabe el día,
el despeñamiento a lo oscuro
y basto, del mundo desigual;
o el escalamiento ,en ese instante
de azul vertiginoso hasta la infinitud,
en que el hombre se levanta
de la mano de otro hombre.


Pichy