lunes, 5 de mayo de 2014

Reparos de estaciones

Reúnense con la fisonomía
alambicada de carbones
hacederos del diamante
y esa luminosidad de los desnudos
desafiando la muerte,
cuando el verano nace.


Paz de cuerpo en el invierno
guarda ya las sombras del estío
a quien sueña la primavera,
batallando los artilugios
que mantienen las flores en su jardín.

Los cuerpos en el otoño envejecen
entre las malas sombras
de la desidia calmadora y asesina.
Agrúpense con las displasias
expuestas, para descubrirse
las lepras del cansancio
y el desconsuelo.

No hay primavera, si no hay palabras
nuevas para designar los pájaros
que anuncian la aurora,
antes de la primera luz. 

Pichy