jueves, 14 de agosto de 2014

DEL ALCOHOLISMO

 Del licor brotan abrigos de cuchillas 

en los que la confusión proyecta guirnaldas falseadas 

adornando la cadena que encorva el espíritu 

hasta derrumbar la mente y embotarla

coqueteando con los ángeles del abandono

que maceran la vergüenza con sus alas de piedra.


Donde los gorriones despabilan la aurora 

y aletea el viento rompiendo los espíritus 

existen alimañas deslumbrando la embriaguez

de los que en las noches se descubren

ante los secretos del aguardiente

y piensan con ello 

poder quebrar los ojos de la miseria.


La adicción es la madre de las derrotas

y los adictos son como torpes bribones

dados a la euforia, rendidos o envilecidos

por los espejos de la vida.

Eso nunca se sabe.


Pichy