viernes, 27 de marzo de 2015

SE ADVERSAN LAS ESCRITURAS

Ahora la gracia de Dios no adentra
en la umbrosa  agonía de Gaza.
Naves sin recalos rondan sus mares
porque el bloqueo no tiene fisuras
y cubre desde el alborozo de  la costa
hasta la imprecisa soledad de lo desierto.
David, con sus misiles nucleares,
pretexta la honda de Goliat
y las Escrituras se adversan.

Permanecen prestos los estigmas,
para que los revisionistas bíblicos
—geófagos del Gran Israel—
impongan sus atributos.
El silencio cómplice deglute protestas.
Las multitudes revierten  proclamas
—lágrimas sobre la mar—.

Transpongo la rigidez de la época
con la antropología de las miserias,
y el cielo se me hace de fusiles.
Observo los ocres aterrantes
de las doctrinas sin límites
y subsisto pendular al ostracismo, 
en una relatividad incandescente.
Pichy