jueves, 10 de septiembre de 2015

MIEDO

Tengo que aferrarme a un después

o terminaré envidiando la vida de mi perro.

A veces tengo miedo de seguirme engañando,

que a la inocencia de la juventud

se sume la candidez,

las conformidades de la edad.


Miedo de que mis palabras

me disfracen
                              o se me agoten.


Ya me desencuentro  en la niebla

de algunos días

que no revocan los usos,

mintiéndome los soñados triunfos.

Pichy