sábado, 15 de abril de 2017

JARCIAS DE LAS NEURALGIAS



Nadie se corresponde al presente
con la adjudicación de animosidades
que resignan para los terceros
en el elenco de sus absurdas deudas.

La ciudad bosteza en los almibares del verano,
desde las primeras lluvias,
para que por encanto liemos las jarcias
de las neuralgias, con las miserias del olvido.

Penetra la melancolía social,
ese desvarío que prende en la sangre
y ensombrece las calles húmedas
de muchas consecuencias, más allá del agua.

Inseparable vigor
esparce una premiosa lujuria
sobre los dorsales versos del acople.
Inmutables coplas ocultan los pies
de remisas indecencias
que hacen el pan nuestro, de estos días sin dioses,
y un clamor vaporiza el canturreo a los orishas.

Decadencia libertina de una ciudad
donde el polvo de sus escombros
nos derrumba.

Pichy