lunes, 1 de mayo de 2017

EXTREMOS Y CONTENCIONES



Dónde están aquellos geniales paladines
de la dictadura proletaria,
que filtraban cada una de nuestras sombras
exigiéndonos la vida en cada meta.


Tejían en torno mío
aquellas reuniones afligidas
donde calcinaban mi cerebro
y hacían la fiebre de mis ojos,
mientras un mineral extraño delimitaba,
cual mandato divino, mis fronteras y posibles.

Qué flaqueza aquella de las contenciones
torciendo mis sostenes ideológicos
que se maceraban en una zona de silencios
burbujeantes entre viejas dudas
y nuevas confusiones sombreadas de infortunios.

Faltó fraternidad y lucidez,
en tiempos de concordia,
para que no proliferaran las dobleces
que extinguen los principios éticos.
Lo victimario, que se oculta en los dogmas,
impuso su órbita severa
y nada pudo ser amigable
fuera de su torbellino.




Pichy