POESÍA DE ACTUALIDAD —HISPANA—


HOMBRE QUE MIRA EL CIELO


Mientras pasa la estrella fugaz
acopio este deseo instantáneo
montones de deseos hondos y prioritarios
por ejemplo que el dolor no me apague la rabia
que la alegría no desarme mi amor
que los asesinos del pueblo se traguen
sus molares caninos e incisivos
y se muerdan juiciosamente el hígado
que los barrotes de las celdas
se vuelvan de azúcar o se curven de piedad
y mis hermanos puedan hacer de nuevo
el amor y la revolución
que cuando enfrentemos el implacable espejo
no maldigamos ni nos maldigamos
que los justos avancen
aunque estén imperfectos y heridos
que avancen porfiados como castores
solidarios como abejas
aguerridos como jaguares
y empuñen todos sus noes
para instalar la gran afirmación
que la muerte pierda su asquerosa puntualidad
que cuando el corazón se salga del pecho
pueda encontrar el camino de regreso
que la muerte pierda su asquerosa
y brutal puntualidad
pero si llega puntual no nos agarre
muertos de vergüenza
que el aire vuelva a ser respirable y de todos
y que vos muchachita sigas alegre y dolorida
poniendo en tus ojos el alma
y tu mano en mi mano

y nada más
porque el cielo ya está de nuevo torvo
y sin estrellas
con helicóptero y sin dios.

Mario Benedetti, Uruguay


Diseminación

Los poemas que nunca escribiré
se han convertido en humo

afirmativo y en volutas
que no desaparecen, se disuelven.

Blanco humo de las chimeneas
que contiene poemas de todos los colores.

Juan Carlo Abril, España


TRASLUZ EN NEGATIVO


Deshabitado vivo
en liza con la luz y la palabra,
buscándome sin tregua
y hallándome desnudo
en el oscuro sueño de la muerte.

Manuel Gahete, España


PALABRAS

Nunca dejan de habitar la memoria
y se hunden con nosotros cuando se hunde
el barco de la vida –una metáfora–. Nunca
evacuan las bodegas
del alma –otra más–,
las sentinas tomadas por el agua podrida
de los remordimientos. Así brillan,
como brilla en la herrumbre
un pedazo de acero inoxidable,
como un metal precioso.
Imprevistas, de fuego, viejas, suenan
como ruido distinto, como si antes
no hubiesen sido dichas.
Como hielo inflamable, como rimas antiguas
–digamos hiel y miel–,
improbables, vacías y cargadas
de sentidos ocultos, sin sentido
como un antiguo tópico, ridículas,
agotadas en medio del camino
diciendo aquí me quedo, son las últimas
que olvidan nuestras bocas
tan cansadas
palabras del amor,
imperdonables.

Javier Rodríguez Marcos, España


Anda Un Amigo

Anda un amigo en medio de la noche.

Han cerrado los bares. Las persianas
de acero bajaron con estrépito. Los gatos
deslizan apetitos. Anda la luna
por ahí, velada. Pasan coches y luces;
sobreviene, después, un silencio
que mueve la plantita en la cornisa;
silencio que hace un chambelán
de un grillo -del canto de ese grillo-.
Anda un amigo en medio de la noche.
No lo conozco. Y él no me conoce.
Andamos cerca o lejos, nos cruzamos
-acaso- en una calle. Compartimos
un ómnibus, un cine, un banco de una plaza.
Anda un amigo y ando yo que soy amigo
de ese hombre. En órbitas distintas
-nunca ajenas-. Pero vamos a hallarnos.

En medio de la noche o con la aurora
de rosados dedos, vamos a hallarnos.
Y tenemos que estar preparados a ese encuentro.
Por ahora, susurra el viento oscuro,
graznan letreros viejos y el grillo mete lima.
Ya no pasan los coches. Pasan restos de diarios
y un cartel liberado zapateando en el polvo.
Estoy seguro. Nos encontraremos.

Washington Benavides, Uruguay


A La Hora En Que Los Robles Se Cierran Dulcemente...

 A la hora en que los robles se cierran dulcemente, y estoy en el hogar junto a las abuelas, las madres, las otras mujeres; y ellas hablan de años remotos, de cosas que ya parecen de polvo; y me da miedo, y me parece que esa noche sí va a venir el labriego maldito, el asesino, el ladrón que nos va a despojar de todo, y huyo hacia el jardín y ya están las animalejas de subtierra ?yo digo?, ellas tan hermosas, con sus caras lisas, de alabrtro, sus manos agudas, finas, casi humanas, a veces, hasta con anillos. Avanzan por senderos, diestramente.


Asaltan la violeta mejor, la que tiene un grano de sal, la celedonia que humea como una masita con miel, el canastillo de los huevos de mariposa ?oh, titilantes?.

Actúan con tanta certeza.

Una vez mi madre dio caza a una, la mató, la aderezó, la puso en mitad de la noche, de la cena, y ella conservaba una vida levísima, una muerte casi irreal; parecía huída de un banquete fúnebre, de la caja de un muerto maravilloso. La devorábamos y estaba como viva.

El anillo que yo ahora uso era de ella.

Marosa Di Giorgio, Uruguay


Oedipus Tyrannus (Lowry)


¿Habrá existido, entonces,
el Oedipus Tyrannus?
No recuerdo más que un castillo
de proa, oscuro y húmedo,
al que escapaba
todas las noches para estar a solas
con el rugido del mar.
Deseosamente aguardaba
esos minutos, cuando la nave convertida
en taberna de iluminados,
marchaba acéfala
con dirección al oriental zafiro. El mar
perplejo no tenía fin, como un ataúd liviano
nos mecía en sus brazos…
Cualquier puerto
--Haití, Singapur--
era el mismo puerto
donde siempre esperaba,
olvidado, el mundo.

Walter Cassara, Argentina


Otro hombre


Algunos hombres se arrugan cuando entra la noche.
Llevan el tedio amarrado en los ojos,
y el arrepentimiento como una nube de polvo.
Se rascan la sonrisa en las calles,
hasta llegar al fondo de su cansancio.
Tragan la felicidad que los consume,
hasta que se les despegan las ganas.
Su mirada,
se derrumba entre las cenizas...
...y a su almohada, se le adivinan los sueños.

José Ignacio López Ramírez Gastón, Perú


SI TE QUEDAS EN MI PAÍS

En mi país la poesía ladra
suda orina tiene sucias las axilas.
La poesía frecuenta los burdeles
escribe cantos silba danza mientras se mira
ociosamente en la toilette
y ha conocido el sabor dulzón del amor
en los parquecitos de crepé
bajo la luna
de los mostradores.
Pero en mi país hay quienes hablan con su botella de vino
sobre la pared azulada.
Y la poesía rueda contigo de la mano
por estos mismos lugares que no son los lugares
para filmar una canción destrozada.
Y por la poesía en mi país
si no hablaste como esto
te obligan a salir
en mi país
no hay donde ir
pero tienes que ir saliendo
como el acné en el cascarón rosado.
Y esto te urge más que una palabra perfecta.
En mi país la poesía te habla
como un labio inquietante al oído
te aleja de tu cuna culeca
filma tu paisaje de Herodes
y la brisa remece tus sueños
–la brisa helada de un ventilador.
Porque una lengua hablará por tu lengua.
Y otra mano guiará a tu mano
si te quedas en mi país.

Enrique Verástegui, Perú


ME HE IDO TANTAS VECES...


Me he ido tantas veces. He partido tantas veces.
He tocado tantas veces a las puertas. He puesto
mis manos en el horizonte de los murciélagos.
¿Quién soy? No le digas al caminante que pase.
No le dejes en el umbral de la noche.
Ábrele la ventana. Su propia ventana.
Y como los pericos emigrantes en verano,
troquen la libertad en árbol.

Héctor Burke, Costa Rica


EL EXCAVADOR

tengo las manos amarradas a la lengua
hilos de sangre tejen la litera
donde descanso mi juventud

abro un hoyo en la noche
ratas de piel me acechan en el foso

cavo en el aire en los ojos de mis semejantes
por sombrero un cuervo
por debajo un beso
me intento
esconder de los bellos
y ruidosos descarnados

me escarbo el pecho
hacia dentro afuera
no tengo ni cuchara sino muñones perros
tuertos la lengua de espuma las paredes de cal

sé que me hallo cerca
escucho
su rumor del otro lado
—algunas noches mi respiración
y la de quien me espera
son un niño deshojado—

tengo las manos atadas a la lengua
soy un resquicio
me agolpo en las paredes

mientras llega el momento del encuentro
anoto en trozos de piel lo que me ocurre

Jorge Arturo Venegas, Costa Rica


Escena de parto

la mujer se quitó un pedazo de seda
que cubría sus pechos, se dejó caer
sobre la cama en primer plano,
vuelta nada,
transformada en alaridos animales,
en celo,
a toda voz.
embestían violentos todos los faros,
sus ojos perdían órbita,
sus labios, queriéndose comer,
se cortaron y lloraron como cerezas,
del cuello al vientre pueril
que cantaba un orgasmo.

Diego Cazar, Ecuador


Una chica golpeada en la piscina

Su lengua ahora es más larga
y hay rastros de pasta dentífrica.
Ahora ella cierra los ojos donde lloraba.
Ahora las hojas vuelan para todos lados,
y vuelven a caer…
.. .. ... .. .. .. .. .. .cerca de aquí…
.. .. .. .. .(Donde estaba la chica golpeada y muerta en la piscina).
La sacaron del agua
como quien saca a un pequeño esqueleto,
como quien carga una madera pintada…
O como quien mide al primer amor.
Y mientras le espiaban las nalgas…
—“Pero, ¿las nalgas de quien?”
—“Pues, de ella…
de la chica golpeada y muerta en la piscina”—.
,,, alguien le sacó unas fotos;
Y por ello,
ahora podemos decir cuando nos preguntan
.. .. .. .. .por la chica golpeada y muerta en la piscina:
.. .. .... .. .. .. . .. .“Ella estaba ahí…
.. .. .. .. .. .. .. .. .. .. ... ... .Y nosotros acá…
.. .. ... .. .... .. .. .. . .. .. .. .Y los tipos de las fotos más allá”.
En las cercas pintadas
los vecinos murmuran & enrabietados
exclaman: “Si bien, era una mala chica,
no merecía morir en una piscina”.
—“Pero, ¿ha muerto quién…? ¿Quién ha muerto, quién?”
—“Pues ella…
La chica golpeada y muerta en la piscina”—.
“Yo le solía traer cervezas,
y cuando me daba propinas
ella solía decir:
.. .. .. .. .«Sólo un ángel como yo
.. .. .. .. .dejaría caer sobre ti
un pedazo de manzana…
.. .. .. .. .—Como quien deja caer sobre una isla—
.. .. .. .. .y verdaderamente lo soy»
(…) (glup)
Aún así, no tenía que morir en una piscina”.
“La mujer de allá,
nos ha dicho que a veces solía verla llorar en el patio,
y luego saltar las cercas pintadas,
sólo para arrancar —con un instrumento del bosque—
todas las manzanas fuertes”.


Desde aquel día
vengo a esta casa de martes a jueves…
Y siempre, siempre
un pequeño ojo del atardecer
.. .. .. ...... .perfora las nubes (y luego llueve).
Y entonces… ella abre sus alas, se eleva (y llueve) y abre sus alas
.. .. .. .. . (como si evocara la luz de un perro sobre una nube podrida).
—“Pero, ¿quien? ¿Me hablas de quién?”
—“Pues, de ella…
De la chica golpeada y muerta en la piscina”—.

Luis Alberto Bravo, Ecuador


Cada cuatro años nace una poeta suicida

A Sexton, Plath y Pizarnik
Nacidas en 1928, 1932 y 1936

Cada cuatro años la muerte
abre la llave del gas de una cocina,
se fuma un cigarrillo en el sofá y espera.

Otras veces enciende el motor de un automóvil
dentro del garaje
y canta Chair in the Sky,
un poco de jazz no despertará
a las muñecas recién maquilladas, piensa.

Cada cuatro años la muerte toma
anfetaminas para adelgazar,
pero se le pasa un poco la mano
y ya no despierta.

No se pone triste, ni alegre, ni neurótica, no.
pero cada cuatro años
la muerte amanece lúgubre
y observa la tarde roja
desde una ventana.
Alguien trata de invocarme, dice,
y cierra amargamente los ojos.

A mí me da pesar, no sé,
es como si ella quisiera decirnos
o contarnos algo desde su delgado rostro blanco,
como si estuviera cansada de estrangular mujeres.
Yo la conozco muy poco,
pero me consta aborrece
su funéreo oficio.
Últimamente la han visto respirar
cierto aire suicida.

Cada cuatro años a la muerte
se le irritan los ojos,
sabemos que ha llorado, lo sabemos,
pero callamos,
sabemos también que busca algún vientre
y como ella no tiene el privilegio
de la carne materna
aferra entonces sus fríos y delgados dedos
en el primer ombligo que encuentra.

Por eso cada cuatro años algunas niñas
ya vienen muertas.

Francisco Ruiz Udiel, Nicaragua

El cuaderno de las resignaciones

(fragmento)

tal vez otro día me hubiera puesto a dormir
pero cada quien sabe cómo se olvida un suplicio

cada uno sabe como sobrellevar
la máscara que cae al suelo y se destroza

me ha dolido el cuerpo de pronto
como si toda la vejez del mundo se me juntara

no quise ver el cielo y sus funerales
no escuchar músicos con sus demonios dentro

me quedé esperando nada más
a ver si el tiempo se hundía por sí solo

lúgubre luz de las resignaciones
rendija de la pérdida y la salvación

no me dormí ni apague la lámpara
porque el mundo debe vivirse con todas sus piedras y abismos

hay un principio en el calabozo de la noche
pero lo hay también al quedarse quieto

los ojos están aquí y en todas partes igual al péndulo
- ese agujero que se traga a la vida -

unos y otros
como los hombres

como las historias que cuentan al hombre
y que los hombres cuentan a sus descendientes

no me dormí ni apagué la lámpara
para decir que había vivido

Miguel Ángel Ortiz, México


Carta a César Vallejo

J´ai tant neigé
pour que tu dormes
Georgette

Vine aquí
y me doy cuenta que la frialdad de los parisiens
es intraducible al calor de nosotros
hermano
Es raro que de todas las casas del mundo
hayas escogido ésta
En nuestros países aún florece la miseria
los cartoneros son dueños de las calles
y el progreso es promesa que aparece
en los diarios
Es raro César
que toda tu cólera sea ahora esta piedra
y que estos heraldos
bajen y se posen sobre tu silencio

Cuántos poemas tuyos no habrán escuchado estos árboles
cuántas cosas no le habrás dicho
a esta tierra gris y fría
Seguramente los otros te observan
cuando sales de tu muerte a caminar en harapos
Seguramente conocen tu poesía
y tú la de ellos

Recuerdo cuando eras tema de charla
y te maltratábamos sintiéndonos los mejores necrólogos
Hoy ante ti
el río que soy se desborda por los ojos
la misma agua que deseaste cuando no era tiempo de partir
Hoy el cielo tiene limpio el rostro
y lejos está aquel deseo tuyo

Pero si debo decir la verdad
si tengo que confesarte la razón
que me trajo hasta aquí
es para decirte que
yo nací no cuando Dios estuvo enfermo
sino el día que los ángeles y yo velamos su cadáver
(escritura hospital de enunciados)

Recuérdalo querido César
toda tu muerte

Audomaro Ernesto, México


Loca

Me he vuelto loca
Me considero Pavlov
con perros por todos lados.
Cuidándolos como si en verdad fueran mis hijos.
A cada uno les he dado un nombre y un apellido.
Quizá hasta una historia.

Me he vuelto loca.
Me considero la mujer de todos los hombres
Porque todos los hombres quieren amarme
Soy los angeles de Pizarnik
Y me desespero cada vez que pierdo los hilos de Ariadna
Para llegar al hombre amado.

Si me he vuelto loca
creo en el suicidio
y pienso eternamente en Virginia y en Plath
y en Storni, y pienso que junto a ellas yo debería de estar en el otro mundo;
tomando el te a las 3 de la tarde y hablando cualquier cosa menos de poesía
en cualquier terraza polvosa de esta ciudad maloliente y nauseabunda

Me he vuelto loca
y me arranco los pelos
los ojos
la mirada
el vestido o el bluejeans
los zapatos de charol
las uñas mugrientas
y la boca torcida.
asi de loca he quedado.
Ni Freud me ayudara con sus teorías
mi locura es eterna
infinita
ciega
y un poco romantica algunas veces.

Me he vuelto loca
me invento un nombre todos los días
porque todos los días creo que soy una mujer diferente.
Si, soy la loca de la casa; lo admito
y nadie mejor que yo saborea la locura en todos sus ángulos.

Karen Valladares, Honduras


COMO UNA ORACION EL ALBA


esta como agua vertical, este filo de piedra pura
a bolsillos llenos; un golpe de tu dedo sobre
las sombras de los libres, el trágico desvelo allá
abajo en la hora bella en que fui otro.
este instante a tus dolores y tus amores descarnados,
tus pasos de alma a alma.
el aire y el mundo no buscados.
la vida más terrible y hermosa, la primera aventura
dónde se lanzan las noches, los jadeos de
sufrimiento y placer -detrás de las fachadas
de los palacios-, y los pálidos destellos de los
ojos.
cuando todo quede reducido a una estrella,
a una única estrella mendiga
tibia y viviente con un día dentro
la transfiguración agazapada profunda ardiente
sobre las silenciosas tejas
el torbellino de las formas los labios
el reposo sobre el lecho o sobre el prado
la viga maestra los muros
investiremos las ciudades las nuestras
sólo el mar y el fuego mezclados
emergiéndonos uno a uno los velos

Pedro Antonio Araya, Chile


LA JAULA DE LOS ESPEJOS

Lo cierto es que los dioses no debieron dejarse ver,
su sombra muerde en el umbral de los ojos mortales,
una mano delgada apenas se posa sobre la madreselva,
medio rostro asoma quemado por el aliento de la vegetación,
un ojo encinta de luz, una luz decaída y musgosa
lame el cuerpo con suave piel de yedra
que apenas roza la lengua en el dintel, su saliva
de oscura anunciación teje en los dedos una red de silencio,
un resoplido tuerce el maicillo sin medir la ebriedad de la víctima,
es dorada la harija cuando cruza la luz con su manto
y su efecto es el mal,
un paso
abre la túnica cerca del hilván, el paso
de la cierva preñada que va a saltar al aire, un pie
desnudo en el boscaje del relámpago, el tobillo
donde toda la leche fosforece
y destila sin término por la garganta del encubridor.
Lo cierto
es que los dioses no debieron dejarse ver, menos de noche
acercarse por un camino invisible
que alguien más dibujó para que ellos vinieran
bellos, desposados con una soledad sin hospicio, con toda
su falta de educación, cuando estamos dormidos
nos palpan el borde de la piel
o el arco dulce de la cara, y entonces, sin ruido
una niña abre toda la luz al correr la cortina
de la estancia repleta de sombras, y en ese largo embudo
un alambre mojado tirita en la red interior
y la niña se escapa, y la cierva nos huye
y aquello que deseamos es hambre
cuando reina el verano y en un tiempo redondo el estío
igual que un viejo encorvado se presenta, saciado en él, triunfante
con su pata de abeja, su pezuña
que quema el pasto seco
y lo devuelve sucio sobre sus mismas huellas,
infinito en la rueda de la transformación.

Sin dejarnos dormir se acercan con cuidado
por las piedras del río que divide aún la Eternidad
de este lado del mundo más sutil en las sombras.
Allí la claridad, sus reflejos que hechizan, aquí
las hermanas pequeñas se ríen del domingo final.
"Este niño no debe morir", piden las nanas
agazapadas en su solemnidad,
"En esta habitación viven los males".

"Ese Espejo es mi Espejo",
me dice aparecida la Figura: "Ese cuerpo es tu cuerpo,
pero su peso es mío ¿si me llevo mi parte
qué te quedará?"
Lo cierto
es que los dioses no se dejan ver
ni de día ni a la hora de la oscuridad
cuando el mundo se acaba y los ojos
rojos de los conejos expuestos en el desolladero
brillan bajo la luz del error. Los invitados entran
y heridos de tanta perfección, nosotros, nos callamos
mirando de reojo la belleza
que se golpea contra las bombillas de la realidad.
La verdad
no hace amistad con las potencias, ellas
no tienen corazón, pues en su estado
no hay más que liquidez de luz, finos hilos de baba
que descienden de un gran caracol
y esparcen un olor que no es de este mundo.
Llueve
sobre las tablas de la oscuridad la cabeza cortada de los dioses, llueve
sobre mi propia frente.
Abro los ojos
y en esta habitación miro mis males.

Javier Bello, Chile


Fe de erratas (mi semejante, mi hermano, y otras invocaciones)

Tú pálido lector de larga oreja si no ojera profesional,
príncipe en su tarde libre,
o esclavo de promedio masivo y típica desviación estándar,
aquí se encarna, frente a su chimenea mental,
complacido en que reconocerá públicamente
–círculo de elegidos o amigos de su barrio–
que te lee, que confía en tus intentos de mago sin conejos aptos,
o imprudente magia excesiva para auditorio sin sombreros,
consuelo de media suela,
y te perdona tus deslices, desbarrancos,
obvia con delicadeza tus limitaciones, el precio de la época,
la próxima vez ha de votar por otros
que incluyan en su discurso
bellas palabras tontas que favorezcan
tu oficio y tus ideas,
pobres ingenuos
los dos

Joaquín Morales, Paraguay


Conjuro

Cualquiera seas,
ángel perverso o demonio polimorfo
la herejía de tu sonrisa
no penetra en mi casa.
Carece de ventanas
y de puertas,
tal como carezco ahora
de oídos y de ojos.
Aunque no de lengua
y aunque no de lengua, no de lengua
Conozco el nombre verdadero
de este juego
y con tan solo pronunciarlo
-en fracciones del segundo-
tu cuerpo será de ceniza, tus alas de humo
tu esencia de nada
y tu ausencia de nada.

Fredi Casco, Paraguay


La gotera

“La luz cae desde ninguna parte
Wisalwa Szymborska


la luz cae desde ninguna parte
y cae también la sombra

no sabemos de dónde llega el dolor
ni por qué toca nuestra puerta
y no la del vecino

un día como cualquiera
viene a instalarse la pena
y no hay remedio

se acuesta en nuestra cama
come en nuestros platos
lee nuestros libros
oye nuestros discos
y son suyas las canciones
que antes nos gustaban

un día
desde ninguna parte
cae la pena

y entonces nos acostamos
en un rincón de la cama
para que duerma a sus anchas

comemos al borde del plato
leemos otros libros
cantamos otras canciones en la ducha

cuando llega el dolor
cuando se instala la pena

nos vemos de repente siendo otros
luchando incansables pero en vano

sin saber todavía
cómo se remienda la gotera

María Gómez Lara, Colombia 


A Robert Wasler

Quiero caminar como tú caminabas,
en silencio, hasta que los pies dolían;
en silencio, hasta que tus pies sangraban.
Porque tu soledad fue prematura y risueña
por eso te quiero anticipadamente,
porque tus letras mohínas fueron también secretas
por eso te besaré callada.
Quiero que mi locura siga tus pasos de viento,
calmados como el invierno,
rojos como la primavera,
pueriles, sobre todo pueriles.
Quiero que la inocencia prime en mis días
como en los tuyos primó la ingenuidad,
seguir tus pasos en la tierra blanca,
nacer cien años atrás y de nuevo
caminar junto a ti.
Como hoy lo hicieron, yo y mis pies malgastados.

Daniella Sánchez Russo, Colombia


De los Mares y las Sombras

1.
Seguramente
—cuando la fiebre
es un voraz incendio
que amenaza con arrasar
la tierra entera,
cuando sólo quedan los grillos
que rompen el silencio arrasador
de un mundo inexplorado
donde la desolación
es señal inexorable
de lo breve del instante,
único como el destello fugaz del azul—
estarás bordeando las orillas
de una noche
en que parecen llover estrellas
en la otra cara de un mundo
que tus ojos nunca imaginaron:

Allí donde se deslumbraron las miradas
de aquella mañana primera
en que una delgada línea de tierra
separó a la mar del firmamento.

Pablo Manacho, Panamá


Construyamos un puente

Un paso obligado
para ir y venir
sin miedos,
ni restricciones

Levantemos un puerto
un sitio donde regresar
donde quedarse si hay sed
o hace frío
o faltan abrazos,
por si sobra soledad.

Instalemos una puerta
- para salir -
para no quedarse;
para salir a volar
de cuando en cuando.
Construyamos un puente
para que en la despedida
- eternoretorno -
todo se vuelva camino.
Héctor Collado, Panamá

Cuando la luz se agita
puedes oír
a la música
cortándote
cuando la luz se agita
cuando caes en el vacío
de la página
cuando tu lengua
no puedes expresar
puedes oír
la memoria de la memoria
dando tonalidades
a los días vacíos
al ruido desierto

Javier Payeras , Guatemala


El ángel de la antorcha

A veces lucho
contra el silencio,
e intento reconcilio con el alba.

La antorcha
de mis deseos se agita,
tu olor a bosque salado
asalta mi desnudez.

La humedad de mi piel,
solo conoce el camino
a la gruta de tu cuerpo,
que embiste:
¡Furiosa!

¡Galopante!

¡Sollozada!

René Chacón Linares, El Salvador


NO ES FÁCIL

La noticia llega -una mañana- cualquiera,
con asombro en la cara, con incrédula,
y temerosa,
con el consultorio médico tornando
a fragmentar la vida,
las ilusiones de los sueños como anestesiados
y escombros giran y caen
en derredor
como urna muda
y la ira camina el corazón que encoge
que no digiere y se niega
al veneno cuando corroe
las entrañas en momentos subvertidas
con miles de pinceles que esbozan sin color
el lienzo futuro de mortaja:
y donde había mariposas, desaparecen
y las flores y los pájaros se han echado a volar
y toda la noche nausea su nuevo aroma de fétido
de agónica carne
de huesos que velan,
entierran y lloran sus astillas
sus macabras rondas cruzadas:
hilando del destino con la muerte ansiosa
cogiendo la mano y acariciando la espalda.
Y ahí quedamos, ahí, acongojados,
ahí agonizando, ahí en la tortuosa espera,
la certidumbre de la próxima hora
ahí,
ahí cuando oprime la garganta
hasta producir el tono mortecino de la piel.
No, no es fácil
aceptar esas palabras:
"no queda más por hacer"
Y el pensamiento estalla
Y lo absorbe la locura
Y fragmenta la cabeza,
Y desorbita el alma.
Las sensaciones: escupen
pero no calma
debaten
pero no calma
niegan
pero no calma:
cómo iniciar carrera a ciegas
hacia la nada

Ruth Ana López Calderón, Bolivia



Trazo para otro mañana

I
Comienzo
dando gracias por elevarme
sin la fría mirada que arrulla
mi compañera
sombra

recordando
tu viaje sin aire de regreso

alerta las sábanas

sacude
algún atajo de su dormir
conmigo
y le comenta
a las aguas que respiran en el cuarto
poner en remojo los pasos
para que lo frío se quede
sólo

en la entrada

Milagro Haack, Venezuela


Retorno

Hoy vi caer una estrella fugaz
y me la comí con todas sus chispas,
es por eso que escribo
con las pupilas dilatadas
sintiendo las serpentinas coloridas
por las venas
mientras el lápiz se sumerge
y sentencia
"Todo el polvo sale de mi lengua,
así te voy creando ego mío,
antes tuve que destruirte ocho veces,
este es tu noveno nacimiento,
aparente novedad sin memoria,
inconciencia edénica que será expulsada,
volverás
y se cumplirá de nuevo tu destino,
volverás
para ser destruido
hasta hacerte conciente,
de tu permanencia"

Gladys Solange Mendía Gutiérrez, Venezuela


Ferryboat de una noche invertebrada

Hacia el final de tus latidos,
el ferryboat corta la rosa de los vientos,
entre otras amputaciones y cicatrices
frente a la noche de un solo temblor.
En el ojo izquierdo:
pulso de águila,
guardo pequeñas travesías
que en tu cuerpo se pierden,
y hace olvido,
porque nuevos naufragios
el ojo derecho inicia y te bendice
señora,
por altas planicies
menos mía,
que el vaivén sobrecogido
en tu piel que delira y adormece
los sentidos.
Aprendiz de brujo,
te observo y me extravío
por tu fosforescente desnudez;
más lírica cuanto más te abandonas;
sorprendida,
y en la lengua te anudas
con un prontuario inútil
de sílabas líquidas,
entrecortadas,
como si en ellas se borraran
tus párpados de amarilla enfermedad,
y el mar y su infinito sombrío
que alimentaran
su inequívoco paisaje.

Animal hecho de la materia prima
de la muerte.
Sobre tu cuerpo la noche
avanza mi palabra en el tiempo,
el ferry muge anclado bajo el bostezo
de los astros:
el agua parlanchina
que intercambia el cifrado mensaje
de tu elocuencia danzaria.
Mujer,
manantial de niebla, trampa
del paraíso.
Gime tu piel en su castillo
el día,
se levanta intranquilo
ante tus ojos narcóticos
de contracción sedienta, irredimible.
En ellos cabe la urdimbre
de la incontinencia y del desasosiego,
el tránsito del amor en la ciudad
donde sangra,
el sol de tu quimera.

Alexis Gómez Rosa, República Dominicana



Hoy engancho el reloj

Hoy engancho el reloj,
digo adiós a la nostalgia
me doy un trago de olvido
respiro un aliento reciclado
digo palabras redirigidas
y me disfrazo de hojas secas;
abro las manos,
dejo las palabras escaparse
tomar las formas de las cosas
nombrar los nombres
apalabrar el vacío
y decir cosas
comprometidas con ser;
tomo el aliento del mar
me disfrazo pez
nado entre voces y bocas
el mar se me escapa por los ojos
algas se me pagan al cuello
cuando olas se plasman en el recuerdo
y navego vacío de nadas;
toco las sombras a oscuras
me visto de oscuridad
desaparezco entre las calles
tras un deambulante en una esquina
cuando una puta entra en un carro
los edificios desaparecen en la noche
cuando se cierran los ojos
y nunca estuve;
cierro la página
dejo escapar el silencio azul
me desnudo de canciones y poemas
borro nombres y rostros
con el hueco de mi pecho colorido
escribo una esquela con todos mis nombres
entierro estos huesos de hombre
en algún rincón sin voces
en algún rincón mítico del Caribe
en donde resucita una figura
dibujada de versos ensangrentados
al que nombran con el nombre de un ángel.

Ángel L. Matos González, Puerto Rico



Precisamente así


53

Soledad de universos
enlazados con hilos de tela de araña,
haz de agujeros entramados
por donde cuelan las conciencias
dejando excrementos de dudas
en los hilares que aprovechan
la burocracias, en absolutismos;
ya no hay referencias románticas
ni críticas, ni simbólicas,
ni relaciones sin interés,
ni convergencia de átomos,
sino crisis nucleares,
batiburrillo de elementos,
crack.

Rodean la atmósfera mitos progresistas
como satélites que cambian el sentido
espacio-tiempo,
convirtiendo la materia en deshechos plásticos
y el espíritu, en energía sin núcleo;

y es así, que la roca fundacional
del ser humano,
se dispersa en nuevas entidades
que generan partículas de partículas
en representación de realidades inventadas
con geometrías no-euclidianas,
que omiten las sendas naturales
para crear ferrocarriles de velocidad insólita,
elementos voraces supersónicos, que buscan
el más allá detrás de las fronteras tradicionales
de los dominios del ser,
estrellándose, inevitablemente, con las paredes
elásticas que repelen los yoes, alterando
su sentir fluido;

reverberaciones de nostalgias de ironías y prosaísmo
oponen los poetas y los artistas
produciendo contrastes brutales, que pocos entienden,
mientras mentes privilegiadas inventan
la sociedad moderna, llenas de luces de neón,
que imitan estrellas fugaces
que caen
sobre calles, montes y valles, hiriéndolos,
sin que por eso se vea mejor el origen de los elfos
ni los futuros deseados.

La aventura se convirtió en ciencia económica,
como meditación sublime que reemplaza
el progreso de La Hélade y la luz peripatética
de los mejores pensadores,
transformándola en soledad undergraund;

desintegración de la historia y el recuerdo,
disolución de la vida placentera comunitaria
de los pueblos aborígenes.

Ya no hay cambios estacionales, sino cambios de cambios,
metamorfosis y desconcierto
de instrumentos raros.

El hombre, mas solo que nunca, pierde la ética y la estética
y no sabe donde encontrarla, sumido
en ancestrales crisis.

Y pregunté: ¿dónde están los objetos cotidianos,
el amor y la transferencia, el arquetipo, la idea,
la referencial monotonía de los contrarios, la realidad
del gozo y los verdes campos del Edén?

Y me respondieron: todo está en los sistemas,
en las interrelaciones difusas de las redes sociales,
de las diferentes facetas de los objetos, de los objetivos
y de las objeciones.

Y los versos fueron contraponiéndose delante, detrás,
en medio, simultáneamente, sin sucesión musical,
siendo confusa la armonía de la palabra,
desnaturalizada, mutilada por la ecolalia,
por la ruptura de la sintaxis y el carácter lineal
de los versículos y sus nexos
de la misma manera que se rompió la historia social
de Occidente;

fundidos los contiguos con la sucesión,
con el tiempo y el espacio
sin que por ello mejoren los contenidos clásicos
abrochándose, como siempre, con botón y ojal.

modernismo, vanguardismo, postmodernidad
que presagia el fin de los poderes antagónicos
que huelen a orín
en una antiestética de cambio experimental
que los políticos
han captado como benefactor propio.

No es cambio lo necesario, sino renacimiento.

Luis Vargas Alejo, Luvar, España


CAMINO DE TINTA secuencia 6


A Antonio Gamoneda

1
y ahora el que habla ha cerrado la puerta al futuro
pobre dice lo he sido y lo seré toda mi vida
el mundo tal como va se detiene un momento al borde de lo que oculta
la esperanza desde siempre es la lengua putrefacta de lo aceptable
su vieja descomposición de repente llenó la garganta de hedor
no hay excusa al complacerse en la derrelicción
todo lo favorece sin embargo desde la moral y la ley hasta la justicia
se tiene esta impresión luego viene la mirada loca del que ha visto la muerte
se busca entonces en torno a uno la vida de debajo de la vida
cuando el mundo era algo más joven bastaba levantar el puño
el futuro al punto cantaba en proa de la noble ilusión
todos temen desde ahora perder lo que han perdido ya
mientras que en cada uno el deseo de la seguridad prevalece
una soledad hambrienta de lo mismo que la hace devorante
del nexo social donde su desgracia podía lograr el único reposo
los vivos a diferencia de los muertos son incapaces de revivir
el serrín de su conciencia llena de polvo en ellos todo pensamiento

2
y ahora quién desde allá lejos recuerda haberse acordado
cuando privados de nuestros cuerpos tenemos como último bien un gran demasiado tarde
que desde este hoy en que el tiempo abandonó de pronto su viejo camino
mientras el mal cambiaba a la vez de carril y de naturaleza
todo un engañarse a sí mismo levantando para extraviar
y fue entonces como una cascada de olvido vertiendo en la memoria
acababan de arrancar no los ojos sino en los ojos la reflexión
mientras colgada de los garabatos de los medios de comunicación la cultura agonizaba
no había ya lengua en las bocas y allá en lo alto la vulgaridad
se pavoneaba creyendo probar de este modo su legitimidad
no alardea acaso el asesino agitando el cuchillo
pero cómo denunciar el arma secreta e invisible de la mentira
todo se experimenta en el movimiento de nuestras sílabas y en cambio nada dice
qué heridas manan de allí sobre todo cuando llega el tiempo de un hoy
un tiempo en el que toda frase es manida para que se deteriore en la cabeza
el lugar donde consonantes y vocales se unen par el acto de pensar
atraillando entre saliva y dientes huecos la voluntad de resistir

3
y ahora que el sin-sentido hace la ley que significa la resistencia
cuando los pobres son cada vez más pobres y los ricos cada vez más ricos
la poesía busca a tientas entre sus viejos temas luego echa los bofes para nada
lo que fueron tierras prometidas no es ya sino paraísos perdidos
tal vez salgamos ganando si uno se planta en medio del presente
para desafiar su propia desesperación a golpe de bocanadas de silencio
se sabe que es necesario embriagarse de ceniza luego mascar la sombra hasta el final
cada día tragar la cosa amarga descubriendo que de nada sirven
rebelión ni cólera ni uno ni otro de los arranques a contra época
hay que inventar en el fondo de la noche la supervivencia de la vida
escupir en el aire un resto de rencor preparándose para el terror
nadie sabe por cuanto tiempo el futuro está detrás de nosotros
el presente desde ahora no sabe ir más allá de lo inmediato
cada uno toca en este extremo el borde de una condena
acaso al exilio al campo de retención a la fosa común
y nosotros estamos en pie bajo la amenaza que sirve de nuevo cielo
se olvida el azur bajo el cielo y el placer de respirar

4
y ahora para no ceder nada hay que enunciar hasta el hastío
decir los golpes la humillación lo arbitrario y la brutalidad
la cabeza corrupta que quiere todo el país a su servicio
que la igualdad sea sólo una quimera y la intimidad mutilada
la poesía se mira los pies para hallar la bajeza justa
la abyección no viene de abajo debido al orden nace el lodo
se desnaturaliza la naturaleza y se atoran los organismos
el servilismo está siempre dispuesto a más servidumbre
qué hacer contra humanidad para levantar la especie
cuando la especulación no tiene más función que bendecir la estafa
el aire está lleno de esputos de suerte que hay que lavar la vista para ver
pero quién quiere ver las huellas del desprecio babear aún sobre su rostro
el odio es el único modo de enjuagar los ojos y el cerebro
es necesario que la apertura de la boca vaya allá lejos hasta la sombra
y que un desgarramiento entre sania y excrementos haga la limpieza
estrépito por todas partes cólera extrema y nada de auxilios un grito por fin
cague de pronto hacia lo alto el muermo de las imágenes y los discursos

5
y ahora el que necesita palabras sólo tiene cadáveres ante sí
la putrefacción del vocabulario ha invadido el aliento
cómo hablar de resistencia con toda este putridez en boca
no sabemos ya si el pensamiento es en nosotros pensamiento por sí mismo
o si algún virus agita en nosotros su perfecto simulacro
cuando lo virtual es más fuerte que la realidad todo finge
la ilusión ha vencido en el debate del ser y el parecer
lo durable ha perdido su valor en provecho del mercadear
la revolución estaría de moda si fuera vendible
el presente traga a la vez el futuro y el pasado
además qué es el tiempo si es igual al consumo
el valor del disfrute es menos preciado que la velocidad del desgaste
o la necesidad sin cesar acelerada del cambio
se espera incluso la misma seguridad del banco y de la comisaría
con la esperanza al fin de una plusvalía de la propia vida sobre la vida
el sentido gira en redondo en el retroceso de los deseos humanistas
la mirada cae en el fondo del fondo bajo el peso de la basta necedad

6
y ahora lanzas a la izquierda tu cólera y la angustia se inicia
alguien ahí busca en ti el sentido de su triste fatiga
nada de ideal y tampoco un fin el único deseo de acabar con ello
pues el mundo siendo el mundo su movimiento lo lleva hacia lo bajo
hacia el lugar exacto donde lo humano perece en su caricatura
para qué querer soliviantar la inclinación a la servidumbre
la historia añade todo su peso a esta vieja inclinación
por qué la hallamos desde el origen con la afición a los sacerdotes
y a los reyes por todas partes el mismo insaciable apetito de sumisión
y aquí y allá para el poema y la leyenda algunas revoluciones
pero para qué formular sin esperanza alguna ese tipo de evidencia
la suerte está echada y ahora no es más que la continuación de siempre
por qué machacar aún lo que el papel mejor haría en vomitar
la mano debería arrancar una a una las letras y plantar silencio
la muerte podría así llegar lentamente a nuestra espalda
y la nuca quebrada se inclinaría por fin por un buen motivo
el adiós definitivo a la pequeña comedia humana

7
y ahora un poco de ira brama aún acaso en la cabeza o en el corazón
el verso se ha recostado para darse el tiempo de pensar su susurro
pero he aquí que ya duda en medio de un acceso de angustia
qué pasa nada nuevo pues por todas partes el mismo desastre
es la guerra y clase contra clase avanza sin declaración
sólo una mirada un desafío un gesto de cólera y la boca farfulla
llena de palabras que lanzadas una a una nada cambian en el horizonte
a falta de mañanas se tiene indigestiones de presente
cada acción carece de aliento o de ese no sé qué de esperanza
esa moneda de la ilusión que gastábamos riéndonos de nosotros mismos
desde ahora lo que fue político no es más que pobre publicidad
no sabemos que de este modo la naturaleza ha cambiado la naturaleza y lo humano
pero acaso hemos sabido alguna vez quién y por qué
quién decidía el contenido y si el contenido era relativo o pleno
el asco es actualmente el último valor imposible de tarifar
tanto peor para el futuro vomitado previamente a la vez que yo
que nosotros que vosotros que todos los consumidores de la nada actual.

Bernard Noel, Francia



Ley de conservación de la miseria


Urnas ciegas que alentaban
cambios, se llenaron de papeletas
para jugar a los recortables.

Navidades austeras, para entrar en un año
donde abastecer los frigoríficos y alacenas
es como jugar al tetris alimenticio
pero sin conseguir hacer una línea.

-Game Over-

Casi es Reyes y los transformables se han agotado
de las grandes superficies: llenando el carro de la compra,
tu cuenta en números rojos, todo el año.

-Crédito 0-

Y es que, la materia no se crea ni se destruye,
sólo se transforma.

Begoña M. Bermejo, España 


PRETÉRITO ANTERIOR


Al menester de la libertad
le crujen los huesos,
como al atrio
de madera
donde arrodillé la fe.

He dejado de creer en el futuro
pues lo que hube, hoy,
es pretérito anterior.

Begoña M. Bermejo, España


Acta de Confirmación


En la calle:
mil, dos mil, cinco mil estudiantes
exhiben sus testículos:
los muestran
dando enormes, duros, macizos gritos;
se los duelen al viento,
vociferan,
y es que en algún sitio
de humana patria, el hombre está subiendo
por la tráquea del día
y de la noche, el agrio
peso de su dolor y de su hartura;
y piden largos filos,
abren toda su juventud,
hinchan su duelo,
están como altavoces de la muerte,
iracundos de amor,
ensalivados de pobreza;
y nada cabe en ellos,
sólo su solo y simple corazón,
violento mensajero,
que viaja hasta donde los hombres
caen sobre sus zapatos y su sombra,
podridos hasta el tuétano;
pero sabiendo acaso que, en España,
en Caracas,
en Bogotá,
en Montevideo,
en Lima,
alguien,
alguno,
un joven, un poeta,
protesta y quema,
escribe,
encinta,
funda las residencias del desquite,
abraza con las manos furiosas las palabras precisas
en el verso,
en los muros.
en el urgente incorregible baratísimo impreso.
En la calle.
mil, dos mil, cinco mil estudiantes…
En ellos viene y va su cólera temprana,
sus apenas muchachos de la dura enemistad;
sus casi niños caídos de la rama,
pero nada es más grande,
más flor de varonía, que su puño,
su voz rajando muecas,
su grito todavía a flor del ángel;
porque ellos piden justificadas inauguraciones,
desquites inaplazables,
manos sabiendo ser brazos abiertos,
mientras en otro sitio hay estudiantes
con las tripas al aire,
ametralladas mujeres, hombres duramente hostigados,
jóvenes dinamiteros,
muchachas lengua a lengua,
brazo a brazo en la ira,
pueblos que quieren, propios
su oxígeno y su sal,
su agua y su manta,
su cama y su mortaja,
por eso a media calle gritan los estudiantes,
silban,
manifiestan su pedrada y su herencia,
y yo me voy con ellos,
confirmo mi denuncia,
protesto por el sátrapa,
por el gran hijo de nadie,
para que el hombre
en cualquier parte del mundo
le chingue toda la madre al dictador,
al tirano, al chupavidas, porque uno como nosotros
exija sus derechos, pida sus garantías,
denuncie, mate, haga revoluciones,
canto y me voy con ellos,
canto y espero todo lo que sea,
todo lo que me cueste,
pedir para los hombres la esperanza
porque somos, estamos hechos
con la misma sangre
y de la misma soledad
y en la misma intensa pura simple clara amarga
geografía,
porque estamos
pecho a pecho,
testículo a testículo,
en la misma doliente madrugada,
y nos cuelga todo mismo tamaño,
nos estremece toda gana de muerte
para el que en alguna parte
estrangula sus sílabas de hombre,
ladre sobre sus consonantes presidiarias,
enmugrece las sábanas del mundo,
nutre y se deja nutrir negras ampollas.
Vámonos desde ahora, muchachos,
nadie debe callar, —pago mi precio—
si en otra parte
el hombre roba al hombre su garganta,
su casa, su esqueleto,
su lugar de pedir de ser habitante
de su sombrero, de su traje,
de su mano derecha, de su lengua,
de su públicamente orfebrería.
Para eso y por eso, el poema,
mi poema se quita los zapatos
y se echa a andar el tiempo de reptiles.
Ahora navego,
amigos,
el corazón del hombre no es el viento.
Es un largo puñal,
y lo levanto.

Abigael Bohórquez, México


Del libro PRECISAMENTE ASÍ -sin vuelta de hoja- 


43
Precisamente así,
a ti te digo, Vallejo, -poeta grande-
tú que pasaste por encima de las letras
volando por los heraldos,
triste y dulce,
atronando el idioma del verso,
buscando sin normas ni nostalgias
la palabra originaria,
cantándole al hogar canciones circunstanciales,
hasta apartaste de ti el cáliz de España
andando desnudo con la letra tácita
los pies descalzos
hacia ese lugar que sabías imposible
a pesar de tu extenso trópico
creando sensaciones trapezoides singulares
con sentido crepuscular y esencias
de comentarios feroces y revelantes...;
dime
¿dónde estás?

44
Serás poeta si así lo sientes
pudiendo tejer con palabras algodón de nubes,
utilizando el huso de tu conciencia
para desenredar las madejas de emociones
cuando la curiosidad y el tesón de querer ser
consiga en ti la verdadera lucha por la libertad,
desterrando la mentira,
denunciándola,
revelando lo oculto que las promesas esconden.

Encontrarás satisfacción en dar sentido
y dirección a las palabras cuando al mezclarse
descubran los confusos deseos
de la realidad de los contrarios.

Serás poeta si buscas la verdad sencillamente
y repartes lo que sabes y contienes, en tu alcancía,
con el esotro,
y no le mientes al decirle: te quiero.

45
Dormí un buen rato
antes de escribir un poema
y cuando desperté pude
descubrir en la nebulosa que existe
entre la conciencia y la inconsciencia
las palabras oportunas
que puse aquí,
las que revelan la verdad de un sueño
y sorprenden al propio poeta
como cuando al andar se tropieza
sin ver el escollo
de la realidad en que la piedra
está ahí.

Piedra filosofal e incorpórea
que contiene la realidad de la vivencia
de la entidad que se muestra en un poema
palpitando en el cuerpo de las letras
con razón existencial
olor a esencia de humo de incienso,
sin incendiario y sin humo.

46
Una luz creyente palpita
en el corazón fascinante de los libros
donde una ola de palabras y frases
desgranan fantasías realistas
ficcionadas por el sueño y el deseo.

A pie de página hay una idea
que duerme.

47
Podemos esperar un poco más,
pero toda paciencia se limita
y en los signos externos se puede
leer la conveniencia del soporte.

Un viento veloz en forma de humo
es un huracán que viene.

Una palabra que omite otra
es una mentira.

Un poema que repite la palabra amor
no es un poema verdadero.

48
No sé si el mundo es una mierda
o es que el hombre lo ha cagado.

No sé si me quieres mucho
o es que hay mucho por querer.

No sé si es un privilegio ser pobre
o que la riqueza es una privación del ser.

Sé, que no sé,
o que lo que sabía no vale.

Y me molesta que sin tener sabor
a frutas del bosque, me liben los otros.

Y sé lo que digo y tú me entiendes
y hay bosquimanos que hacen sus casas
con excremento de vaca y comen gusanos
y, aún así, son felices.

No sé si mañana se secará la caca
y acaso su dureza sea arrojadiza...

bueno...si sé que mañana será todo igual
y nos comeremos la mierda que cagan los ricos.

© Luis Vargas Alejo, Luvar, España


LA SUBJETIVA VERDAD Y MENTIRA (fragmento)



I

Mi buen amigo Fracuelo,
cuando me contaron lo del otro día
pensé que no podía ser cierto
y al cabo de una hora, la radio,
daba la noticia exacta:
un científico ha descubierto el gen
de la tendencia invasiva de los poderes
y la imbecilidad humana
y la metodología para extirparlo.

¿tú crees que si fuera cierto
viviríamos mejor y no tendrían
que rescatarnos?

II

Andando sobre una esfera enorme
me pareció que la curvatura de su perímetro
era una línea recta interminable.

Dicha apreciación sensorial
me hizo entender que la verdad y la mentira
se yustaponen
y a veces no se distingue su diferencia.

III

4 dulces pos3
con salsa de naranja mezcla2
armonizan la mesa de 1
que se come todo el bizc8.

El dinero es como una mus
que se evapora "preferentemente"
en una tramposa acción numeral
de trileros sinvergüenzas.

IV

La mesa, el libro, el cuaderno,
la noche,
el disco volteado con la misma música,
la pluma garabateando el papel
con signos de letras,
palabras, una a una, latiendo
sobre el grito apagado de una lágrima,
que rodó, sobre el futuro de un pretérito,
con indulgencia de nostalgia.

V

Ganarás el pan con el sudor de tu frente;
y aquí sentado en la cola del paro
con el sudor que me resbala a pleno sol
¿habré ganado el pan prometido?

VI

El sonido aplastante y metálico
del martillo sobre el yunque
acicata el metal.

Oblicua es la sombra de los vándalos
que invaden y petrifican.

VII

¿Veis? no hay nada cierto ni seguro,
el viento lo mismo sopla de aquí que de allá
o se revuelve y gira inopinadamente:
tus palabras pueden ser mentiras
si observamos tus actos;
el éxito puede ser una carga de amor
o una descarga de egoismo y avaricia;
lo blanco que me parece blanco
posiblemente sea gris o verde
y, al atardecer,
las montañas que parecen azul carmín
son, en realidad, rutilantes,
según el espectro del sol.

Todo puede ser posible
y no haber ocurrido jamás.

Luis Vargas Alejo, Luvar, España


Paraíso


Un día de estos
cuando el tiempo no pase sobre el tiempo
Un año de estos
cuando el tiempo no sea tiempo
Un siglo de estos
cuando la nieve
no sea invierno
ni el amor
la primavera
entonces podré decir
que el Paraíso
fue una hermosa ilusión
en la mente de Dios.

Antonio María Flórez, España


El azar de las perforaciones


Puse las manos donde mis guantes querían,
puse el rostro donde mi antifaz podía revelármelo;
mi única hazaña ha sido no ser verdadero, mentir con la conciencia de que digo la verdad,
mirar sin aspavientos mi existencia, desfigurada por lo que la hace vivir,
rodeada por lo que tiene de centro, de membrana interior.

He utilizado la palabra amor como un bisturí,
y después he contemplado esa cicatriz verdosa que queda en lo amado y en el amante,
y esa cicatriz verdosa brilla también en estas palabras,
y en mi mirada también pueden sentirse los bordes carnosos y finos
de esa cicatriz, de esa estrella sin fuego.

La noche ha pasado hacia el mar,
ha pasado llevándose mis antiguas estatuas,
y yo vi cómo borraba también el burbujeante silencio de los conspiradores,
de los héroes que extraviaron su heroísmo al nacer, al ser héroes por primera o por última vez.
La noche se desliza entre los barcos anclados,
y el gran velo del trópico, como un cuerpo a la deriva, cae sobre nosotros;
cae con lentas oleadas de insectos, y el calor es una lengua obscena
que lame por igual los cuerpos de los vivos y de los muertos.

Vuela la noche sobre el mar y del mar regresan los últimos pájaros,
la luz de los faros se unta a la dureza de esas aguas oscuras,
se extiende sobre ese ritmo arrebatado a otra vida,
y con un movimiento impreciso, el sueño de la tierra
levanta los remos.

¿Dónde podría yo estar diciendo la verdad?
¿De qué antifaz arrancaría yo mi rostro para probar el dolor de mi mentira?
¿De qué rostro arrancaría yo mi antifaz para probar la tela de mi vida,
la gran envoltura de lo que me rodea?
Pero la vida es la gran respiración de la muerte,
el ruido de las pisadas de nuestras propias hormigas.

Se hunde la noche en los rostros y en las palabras,
el trópico extiende sus calientes y húmedas mantas sobre mi corazón,
y una respiración pausada de agua podrida, una fresca dulzura de sapos, envuelve a las cosas.
Y es el vaho de la piedad, la gran religión del desacuerdo con el amor
y con las macizas exploraciones del odio,
lo que enciende sus lámparas veladas, sus frases veladas, sus caricias veladas.

Y yo toco aquello que tal vez me corresponde, que tal vez me alimenta, que tal vez me devora;
yo palpo la dureza y la blandura de mi alma, no con mis manos
sino con mis guantes; mis falanges de cuero, mis uñas de gamuza exploran la verdad
como una apariencia temporal de la mentira, y exploran la mentira como un túnel
por donde hacemos pasar la verdad.
Todo yo me sorprendo, todo yo me designo;
este descubrimiento es ventajoso, mis manos no existen, existen mis guantes,
las aguas de la Historia me llegan a los labios, me suben a los ojos,
son el caldo de cultivo apropiado para interrogar dentro de él a Dios,
la bañera donde los enfermos cabecean confundidos con su enfermedad,
donde los héroes respiran dolorosamente confundidos con sus estatuas.

Mis guantes exploran mis manos,
en la humedad del trópico exploran la sequía deslumbrante del desierto,
palpan los grandes glaciares entrando en el océano con la serenidad de las grandes catástrofes.
Las hojas podridas se enternecen con esta exploración, los mosquitos escoltan el anochecer,
la realidad se desviste en sus lámparas.

La noche baja al mar, en los manglares de detiene la luna,
¿quién oye ese rumor de insectos en la caliente y húmeda noche?
¿Quién oye ese rumor de cuerpos encontrados en la memoria, en el sudor del alma,
en el chasquido de la nada?

Esta indagación sólo podrá ser realizada por el artificio,
el antifaz irá trasplantando el rostro, los guantes tendrán a su cargo la creación de las manos,
la mentira abrirá un túnel bajo lo que llamamos real, pondrá en entredicho la dureza de ese piso.
Sólo así mi tacto será más vivo,
y mi respiración dará menos vueltas para encontrarse con mi alma,
o con aquello que pregunta por mí, si es que algo pregunta por mí.

¿Quién escucha este zumbido de insectos en la caliente y húmeda noche?

También la luz de los faros ha sido contagiada por el rumor inarticulado de esas aguas,
por lo corrosivo de ese movimiento.

Pero hay un rumor de remos, hay un rumor de remos;
debemos escucharlo con atención.

José Carlos Becerra, México




Mala Hierba


Familia,
Quién sino yo el extranjero. Oveja negra del rebaño.
Mala hierba. ¿Negado cuántas veces?
Aunque afile mi lengua no existe la palabra que te absuelva o me absuelva.
Ninguno, sin embargo, podrá darte el aliento con que froto tu lámpara.

Familia,
Yo te saqué los ojos. Desde entonces extraño, extranjero,
me miras de reojo y no me reconoces.
De indiferencia y envidia está envuelto tu odio. De mala fe y rencor.
De allí los dones de mi cólera, de mi desvío o desamor.
Alfonso Quijada Urías, Kijadurías, El Salvador