sábado, 1 de abril de 2017

RUTINAS DÚPLEX



En la costa,singularmente,se ramifican
en demanda al horizonte,
excitándose con los posibles vuelos
por los arranques febriles
de la insularidad —que es algo más allá
de lo geográfico—.


El antepecho de sus eufonías
se estrella, una y otra vez, contra el muro
donde se hace la isla
a golpe de escandalosos silencios
contra la eterna pugna
por erigirnos un futuro firme
sobre el vaivén de las olas.

Concluyen sus rutinas dúplex
como una turba de ateos indefinibles
que buscan azucarar los días,
de pendulares espejos sutiles,
con alas análogas de las remembranzas
que se aúnan contra la malaventura;
pero en el éxtasis de sus conmociones
cada cual puntea
a sus exclusivas perspectivas.

Pichy