martes, 9 de agosto de 2011

Malos tiempos

        
         Malos tiempos



Es mal tiempo y la tierra se hiende
mientras gimen los cultivos
en su desecamiento
ante los violetas rayos
que nos deshabitan.


Se encorva el aura
sofocándonos en perdidas hojas
que descienden de las selvas idas.
Los caminos de un felino
se trocan a nuestros pasos
sosegando sobre frágiles
tejas, las costumbres
a un ritmo emulado
por corazones de insecto.

Viejos muertos se descubren
a contemplar providencias
desde el deslave que desnuda
los montes desforestados.
La aflicción de la alborada
se propaga en la desolación
y sus extraños meteoros.

La vigilia agita a pocos
en el desbrozar de los pudientes.
Las raíces ancestrales
de milenarios pueblos por los aires,
mientras los campos
se hacen eriales infecundos
donde transitan recordaciones
que lloran el corrido verde.
Otras quedas persisten
para amargarnos los ojos.

El gris bruñe los vitrales del invierno
el espíritu de los mártires se alisa...
no pernoctan las rizomas
en los desolados valles.
Abstinencia enlazada
en el envite de un milagro
a un reemplazo, de flores
requemadas, por retoños.
El pasto leonado, se inclina a estupideces,
en la poquedad escarchada que aniquila;
a la aridez del ánimo de los sensibles
en la umbría insociable de la tierra,
que sucumbe.


Pichy