lunes, 20 de julio de 2015

LA CUNA DE UN GIGANTE / Por la poetisa Begoña Martínez

Estudio de algunas obras literarias de Luis Vargas
El reinado de la literatura terminó. El siglo veinte verá nacer el reinado de la poesía en el verdadero sentido de la palabra, es decir, en el de creación, como la llamaron los griegos, aunque jamás lograron realizar su definición.
Número 5 de la revista chilena Musa Joven, Vicente Huidobro


Al contrario de lo que se piensa, el poeta no nace, se hace. La  poesía necesita de estudio, para que alcance el conocimiento, la reflexión, revelación, comunicación; ha de tener ritmo, musicalidad (sin necesidad de rimas), figuras retoricas, palabras claves …y no estancarla en un vulgarismo preconcebido como el de que “nace del corazón” o “del alma”.

La vocación de poeta o la poesía, surge de:
De una conciencia conducida
Por una cadena sonora
Con distintas formas de manifestarse
Según la acentuación de las palabras
Que marcan el ritmo interior del poeta
Y lo expresa mediante grafías idiomáticas
Con sentido o no
Que se diferencia ostensiblemente de la prosa
Y la narrativa
Y va a florando como el agua de una cascada
Hasta que llega a la mar donde culmina el gozo
El sentido y la naturaleza del ser.
Luis Vargas Alejo (ensayo sobre poesía)
No sólo con el corazón
se escriben, cuatro, o mil versos,
pues si esto fuese así,
me faltaría la idea, el logos
del talento y oficio de poeta,
la técnica, la historia, el argumento
y la palabra...
sólo diría, tic-tac; tic-tac
y al fin, necesitaría un marcapasos.
Luis Vargas
Algunos comienzos se abordan desde la similitud de ideas, el reflejo en un prototipo afín, pero la diversidad de movimientos literarios a lo largo de la historia, escritores, filósofos, y las influencias que fluctúan de atrás hacia delante continuamente,  encaminadas a lograr una nueva forma creadora, no lo hacen tarea fácil. ”En poesía, hoy, se está echando mano de lo usado, consabido y gastado, por escasez de nuevos recursos. Se vuelve hacia atrás, posiblemente, para dar un salto hacia delante. Ese que todavía no se ha dado” (Luis Vargas-Aproximación al ultraísmo de 1918 y mega-neo-súper-ultraísmo de hoy siglo XXI)
En 1968, Rilke, Ranier María, fue el protagonista casi absoluto de la incipiente poesía de Luis Vargas: “Ya había leído yo varios poetas conocidos y escribía algún poema que otro, pero Rilke me dio otra visión diferente de lo que es, no ya la poesía, sino el espíritu poético y la palabra poética como oración, como refugio, como síntesis, como espirituoso signo del devenir existencialista contenido en lo profundo”. 
               
De este modo, la poesía de Luis Vargas comenzaba a dar sus primeros pasos. Pasos  marcados por la preocupación vital y la ansiedad existencial. Evocaciones  que desde  la infancia tienen un carácter redentor, donde el amor, no correspondido, perdura como deseo y  la deshumanización volcada en soledades. Y es que la obra intimista, filosófica y mística, de gran valor espiritual de Rilke, fue un libro básico en la vida de Luis.
CAMINANDO ENTRE ESPESURAS
Caminando entre espesuras
Entre sonoros corredores de viento
Una angustia vibrante va impidiendo
Expresar lo mucho que siento.
Presencia amontonada de gente
El viento soplando fuerte
¡La gente!
Ansiosa y devoradora ingente
Y yo, con mi humanidad, enfrente.
Quiero libertad dentro del bosque
Desiertos sin laberintos
Rostros amables que no subyuguen
Ojos de búho que me iluminen
Permitiéndome seguir adelante.
No puedo con la gente
Que grita sin razón aparente
Las culpas de tu existencia
Confundiendo ausencia con demencia.
Todos hablan confundidos
Nadie escucha ni dialoga
Todos hablan y se enzarzan
Para quemar al hombre en la pira.
Sombra de amor angustiosa
Ignorancia del ser sin esencia
Somos memoria fornicada
De sentimientos sin sentido
Con dolores nos han parido
Y dolores llevamos en la entraña.
Oprimidos por el miedo
Lloran de espanto las náyades
Se refugian en las cloacas
Apestan a sudar y grasa
Son masas ingentes de gente
Burdas, inaguantables, vehementes,
Que como corderos pastantes
Se adocenan en sitios irrespirables
Por eso yo no puedo amarles
Por eso yo no puedo, no,
Rastrearme entre esa gente.
Primer Libro de poemas de juventud y adolescencia 1965/1970. Con el Trasgo de la Vida. (editado 1994)
Años más tarde,- quizás porque la nocividad del momento le envió a buscar el equilibrio espiritual-  relee a Rilke y la catarsis se exterioriza con un poema  de imágenes evocadas  y observación minuciosa, lo que Rilke llamó “poema cosa”, la poesía objetiva (el yo poético se enmascara bajo la segunda o tercera persona aunque es una mera abstracción, pues en realidad la poesía objetiva no puede anular la personalidad de forma definitoria):
Orígenes que están ahí,
envueltos en la oscuridad
de la miseria de una llama,
luminosa introspección del ser incauto
que cree vivir en lo extenso
cuando, en verdad, sólo existe
en un círculo reducido
fuera del cual
nadie sabe de la luz.
En cambio tú, plegaria nocturna,
tienes en lo oscuro resumidos los contrarios
frutos, ideas, sueños, bestias y hombres,
incluso el amor
que justifica a las presas
y los poderes.
Y es quizá, que alguna energía extraña e inmensa
se mueva en el contorno y nos vigile
acercándonos a la luz
cercándonos la existencia
aquí
en la noche.
Un poema que con ingenio, expresa la angustia, las limitaciones humanas, el coto de libertad, y hace florecer los sentimientos dentro de una magnífica sintaxis. Pero este poema ya acusa rasgos de otras vanguardias, esos que Luis ha ido extrayendo para lograr su voz poética, no obstante Rilke, Ranier María seguirá siendo su almohada
El ser humano, en general, nace, vive, se reproduce y muere, pero en su “soledad” es diferente. Una obra poética te puede llevar al razonamiento del autor, al carisma,  a la sensibilidad…, a múltiples características que te acercan hasta el poeta llegando a poder conjugar sus ideas como si las palabras creadas fueran tuyas, surgiendo así un estado  de comprensión  que emula la semejanza entre el poeta y el lector.
El hombre ha de buscar su sitio; ha de encontrarse a sí mismo y tomar posesión de una realidad, su vida. Vida que  en la obra de un poeta es, como una segunda piel por la que deshacer todo dolor terrenal  distorsionando la realidad, incluso llegando a un hermetismo que solo deje paso a un mundo nuevo donde lo imposible no existe.  Y para el lector es adentrarse en un mundo, de ficción y realidad  entrelazadas, donde las divagaciones del poeta pueden llegar a ser imágenes translucidas a las que ponerle rostro, y combinar el razonamiento expresado, con un sin fin de tropos y figuras retoricas, para ser cómplices y no solo espectadores,  de esa transformación donde el hermetismo del poeta, queda al descubierto . Neruda dijo: "Si ustedes me preguntan qué es mi poesía, debo decirles: no sé; pero si le preguntan a mi poesía, ella, les dirá quién soy yo".
Retrato ilusión
Iracundo
Frío y salvaje           
Amante como un torbellino
Desgajado como un pétalo
De espíritu débil
Tenaz en todo.
Sensible entre pinos y sauces
Emulante a un otoño amarillo
Poeta
De ojos pequeños y claros
Penetrantes como espinas
Expresivos, tiernos, risueños
Por donde entra y sale la vida.
Tierno y áspero,
Melancólico y nostálgico
Como cualquier enamorado,
Y en la montaña, piedra,
Y en la fuente, agua,
Y en el árbol, hoja,
Y ante Dios, nada.
Sentimental emocionado
Con infinita dualidad,
Que en la intimidad agrada
Y desespera entre las masas
Patético en la inocencia
Dramático de la vida
Que apenas modula hacia fuera
Y dentro lleva esculpida el ansia.
Actor que va representando
El teatro de lo “imposible”
El argumento del existir
Impasible unas veces
Y, en apariencia, siempre serio.
Imaginario aventurero
Dual en tranquilidad y zozobra.
Noble
Sujeto siempre a la rectitud
Que intenta descubrir lo mejor
De lo más profundo del ser
Y descubrir la esencia que no se ve
Queriéndola alcanzar para sí
Como el fruto más elemental.
Y por fin,
Vertiginoso enigma
Que quiere arrancarle a la vida
De lo más profundo del mar,
De las simas más ocultas,
Lo más exquisito y sensible.
A Veces, no lo consigo.
Luis Vargas es uno de esos poetas, que acusa de hermetismo, pero su obra habla por él. Tal hermetismo nos podría llevar, a una negación del ser, y discernir en que la poesía del poeta es ilusoria e insensata, pero no, lo que nos muestra es una obra de ficción, una herramienta para construir un nuevo lenguaje.
Decir amigo, decir sosiego, alma henchida, bastiones supremos, paz, armonioso silencio y bienestar trascendente, era para Siul, hablar de conventos.
Decía Siul que los conventos son el lugar de descanso en la tierra de la fatiga divina. El remanso o abrevadero de donde se nutren los espíritus humanos para renovarse, encontrarse a sí mismo y oír con voz clara su espíritu.
Siul pasó muchos fines de semanas y días de vacaciones en conventos y me habló de ellos con gran entusiasmo e idealismo, explicándome por qué se le producía aquella benignidad en una  estancia conventual o monacal, y como desarrolló aquella afición o tendencia, entre lúdica y mística, que había desarrollado en su juventud.
Sólo la utilización de la narrativa, deja intuir un cambio, ese que se manifiesta al crear un mundo paralelo para desvincularse de todo lo expresado ya sea por forma y/o contenido. Aunque una lectura detenida, puede incluso llevarnos a converger en alguno punto de ese mundo, pues la voz narradora (yo), no solo es confesora de la historia, sino que también su opinión tendrá un papel relevante.
Pero sigamos paso por paso.
Me decía así: “La Iglesia, el Coro y el Claustro, son los elementos más fortificantes de un monasterio. La Iglesia suele estar a oscuras, llena de sombras entre rayos oblicuos de luz que atraviesan vidrieras altas, llena de velas encendidas al pie de altares o imágenes de santos: iconos de la verdad escondida. Este ambiente tiene un misterio esotérico y me  producía un placer especial, dándome la sensación de que allí se encontraba mi alma desde antes de los tiempos y que allí la reconocería y la rescataría para sí, eternamente.
-
En este punto, seria curioso recordar que Luis, actualmente se considera ateo lo que me lleva a pensar en la vida de un prosador que poetiza, soñador que razona y místico descreído que sabe usar un lenguaje desconcertante, pero atrayente.
Y continua:
Siul Gasvar, decía que la unidad monacal era una escena emulante al pórtico de la gloria. Posiblemente exageraba. Su ansia de paz verdadera, le obligaba a opinar así, sublimando algo terrenal para compararlo con la vida  idílica de la divinidad.
La justificación, se suma en varias ocasiones. Un modo de llevarnos al terreno de la ficción, el nuevo lenguaje creado; otra vida, otro mundo.
-A Siul le gustaba la vida monacal. Le parecía un preámbulo para la búsqueda de la verdad o que la verdad misma estaba en el convento. Esta idea la mantuvo en secreto mucho tiempo, hasta que un día me la contó. De aquella vida espiritual que vivía en la Residencia, me decía, lo mejor era la oración y el silencio, aquello que parecía el contacto directo con Dios. La actividad seglar, las reuniones y “pacomias”, el contacto penoso con la gente eran actitudes hermosas, pero no tanto como la contemplación y la reflexión en la capilla, la meditación sobre pasajes del Evangelio y el estudio teológico.
Pero también es cierto, añadía, que, dado su carácter, aquello le deprimía, le transportaba a una relajación tan profunda y mística que sentía ganas de llorar por el mundo, con tanta fuerza, que temía llegar a la locura.
Aquí es donde converge ese mundo creado (Siul Gasvar) con el mundo real (Luis Vargas). Afloran los sentimientos, ya no es el mundo idílico que le lleva a la insensatez e ilusiones, nace el ser; introduce la reflexión, los sentimientos naturales del hombre; toma vida. Lo que me recuerda el siguiente poema de Luis:
INVOLUCRADO Y AL MARGEN
Involucrado y al margen.
Al margen de la ribera
acaricio cuerdas al mundo,
estradivarius
que suenan en la rivera de la rivera,
campos de Castilla,
altiplanos infinitos,
avena y trigo
en tierras de sementera.
Como siempre el silencio,
la estancia
llena y vacía,
mujer y sonrisa
niños marginados jugando al margen
ternura, hojas, ojos, tú...
sentido existencial del hombre
solo eso: solo eso me importa.
¿Dónde está Dios para hablarle?
Pero Siul estuvo siempre dominado por el sentimiento de amor y lo convertía todo en poesía.
Esa fue su religión y su dios.  Siempre enfocó su vida desde el prisma de la poética y así conquistó corazones, se dio a conocer a sus amigos, oraba, hablaba y nombraba las cosas con el ansia de crearlas y recrearlas. Su vida fue una pasión intimista, llena de preludios y canciones y llena de pesares y turbulencias. Inquieto siempre, deseaba llegar a las cosas terrenales y a sus simas, partiendo de un idealismo que le desaforaba y le hacía ser rebelde y, al mismo tiempo, tierno y lleno de vitalidad. Necesitaba la meditación y el silencio conventual, pero su nombre y su astrología parecían decirle que él debía de cambiar constantemente. Paradójicamente no creía en el cambio, pero si en la permisividad de conocer y sacarle el zumo a las efímeras cosas, como él decía.
Nuevamente converge ese mecanismo creador, que aparenta eliminar todo rastro del yo; la narración deja de ser única para dar paso a la poesía, expresión artística donde Luis se encuentra cómodo, como Siul Gasvar:
POHEMATOMA
   De monasterio a monasterio
    escribo
    poemas sin Luz.
    Es verdad:
    las puertas ya no existen, pero
    todo está en clausura,
    deshabitado y habitado en lo habituado,
    bajo los hábitos del monje, ese
    que va rezando por el claustro, cabeza baja,
    corazón en alto,
    esperando la tarde,
    la tarde
    que nunca fue azul, porque el azul
    no existe:
    azulean las cosas tras las vidrieras, sí,
    es sólo un espejismo, la vida es policroma,
    como las lágrimas que derramamos
    ahítas de sal, ahítas de dolor, ahítas
    de dulzura salada.
    Sólo quiero silencio. Ni regar jardines,
    ni mover mecedoras, ni pensar en el futuro,
    porque tampoco existe, es monocromo y negro.
    Aquí y ahora vendo todos mis bienes:
    un libro de poemas (mi vida)
    un balcón lleno de rosas,
    un sauce que me llora,
    una gota de sangre...
    y un sinfín de sueños acumulados en un almario
    donde guardo mi alma y la de ella.
    Todo a buen precio:
    por un sólo beso de despedida.
    ¿Verdad que es barato?
     Luis Vargas/Siul Gasvar.

Sus ciclos vitales le hacían cambiar las formas de su vida y de sus conocimientos, aunque nunca cambiaría su esencia de ser. Sus ciclos eran constantes y aproximadamente cada 14 años había tenido una necesidad imperiosa de cambio, tanto de lugar, como de compañía, irremediablemente lo cumplía como un destino infatigable, a pesar de costarle la adaptación y la amoldación a los cambios, pero era tan refulgente en él, que le era imposible renunciar.
Así pasó su vida y así la seguirá viviendo, supongo, hasta que muera o esté incapacitado. Mientras le dure vivo su espíritu y su inquietud, buscará el Convento, el Monacato, junto con el amor y la diversidad de sensaciones en la vida y en el amor, adaptándolo a su concepción de mundo y de vida terrenal.
(del libro: las cosas de Siul)
La creación Siul Gasvar podría llegar a entenderse como una faceta de la personalidad de Luis Vargas y como la manifestación de una profunda imaginación, creatividad y ficción que de pronto se revela en el poeta. Lo que me lleva a Fernando Pessoa :“No siendo mía la personalidad, es, no diferente de la mía, sino una simple mutilación de ella”,  así hacia referencia a su semi-heterónimo  Bernardo Soares, que se diferencia del heterónimo por la similitud de características que hay entre el personaje ficticio y el poeta:
El poeta es un fingidor.
Finge tan completamente
Que llega a fingir que es dolor
El dolor que de veras siente.
Fernando Pessoa/Bernardo Soares.
La obra  de Pessoa supuso una renovación y rebeldía frente a la literatura de la época, un  hermetismo engañoso a través de los heterónimos, ese en el que Luis se detiene cultivando el misterio y lo enigmático.   
                                                               ***
Definir la obra de Luis Vargas, es hablar del amor hacia la poesía; de un estudio constante donde la escritura y el conocimiento, son necesidades básicas para él, y herramientas para construir una realidad nueva donde, el concepto, la idea, la existencia, la crítica, las emociones… tienen cabida
Una obra que yuxtapone la imposibilidad a la sencillez, una belleza diferente a la que la realidad nos pueda mostrar, pero sin omitirla en su totalidad solo disfrazándola con los recursos lingüísticos necesarios, las imágenes.
Soplo aspiraciones,
hacia lugares que se vuelven vientos,
recogiendo energías y parajes
de todo lo que existe,
de todo cuanto amo y me ama,
a pulmón abierto,
henchido de temores y quereres.
En la vertical paciencia del alminar
se conmueve y bifurca
el pensamiento en el aire,
entre lo esencial y lo superfluo,
la presencia y lo presentido,
lo aspirado y el soplo
de los sintagmas
que dan vida, boca a boca.
Y descubrimos el lenguaje
en lo alto de los tiempos,
prendido como fruto, dulce o agrio,
de los largos brazos de un caqui,
o en el vaivén errante de las cosas.
Y allí,
aspirando soplos,
soplando aspiraciones,
comienza el poema en soliloquios
a revolotear en conjuros opacos
y convertirse en suspiros fuertes
que tratan de llamar respuestas.
Como monzones que argumentan vértigos
por los puentes de arena
se ondulan los soplos,
dejando que quepan las aspiraciones
y rocen los contornos de los otros,
para transformarse en dunas
amarillas, rojizas, malvas,
como líneas de pechos
que amanten extremos unidos:
boca junto al pezón,
palabra junto al silencio,
soledad frente al amor.
Luis Vargas
Es evidente el afán de creación para Luis. No obstante, se podría decir que no es por deseo, sino por necesidad, para hallar respuestas a sus inquietudes existenciales.
El existencialismo moderno surgió en la Europa desgarrada por las luchas entre intereses encontrados, donde el hombre se sentía amenazado en su individualidad, en su realidad concreta. De ahí su énfasis en la fundamental soledad del individuo, en la posibilidad de encontrar la verdad por medio de una decisión intelectual, y en el carácter irremediablemente personal y subjetivo de la vida humana.
“El Limbo, es hoy un lugar despoblado y expropiado por la Iglesia, que está puesto a la venta. Yo estoy, simplemente, de ocupa” Así Luis Vargas inicia el poemario Memorias del Limbo: reflejando la indignación del poeta ante Dios, la incertidumbre al no encontrar su sitio, un coto de libertad humana que redimirá a lo largo del poema con esperanzas y/o sueños.
Julio Cortázar posicionándose del lado del surrealismo dijo "Quien llegue a despertar a la libertad dentro de un sueño habrá franqueado la puerta"
Dentro de las vanguardias, el surrealismo tuvo un papel importante, siendo influyente en muchos poetas que buscaban la creación y originalidad, para dar otra visión a la vida y a los sentimientos. Según Breton la tarea del poeta y el artista, consistía en hurgar en el subconsciente y en los sueños hasta hallar una realidad nueva y cognoscible.
Refugio que espera llenar espacios
a pesar de la gravedad de los suelos y la tierra,
de los bulbos y raíces
en los pantanos sulfurosos de las ciénagas
que atan pies,
impidiéndonos volar
como aves migratorias.
Un refugio nos espera,
abierto a los sueños
desde los tiempos de los tiempos,
solaz creación de la imagen
como centro del ser y del deseo,
hedónico placer concéntrico
que guarece verdaderos azules
de donde penden las estrellas.
Guarida infinita
      del amor verdadero,
                      eternidad sin "a" (alfa) ni "W" (omega):
                                                         limbo.
La metáfora se revela, accionando el motor del subconsciente del que brotan las emociones irracionales.  El amor se manifiesta contracorriente, luchador de la batalla con uno mismo para ver la vida con otros ojos, otros colores que le borren el blanco y negro.
II
Para que sean ciertos los deseos y los sueños
mentimos,
con el afán de que se cumplan los designios,
para que nuestra verdad no sea una doliente farsa,
para que puedan realizarse alguna vez,
                                      para  que puedan volar sin alas...
un tropel de posibles hilados en el viento
deben envolver nuestras nostalgias.
Si vuelvo del Limbo, es para quererte.
Sin embargo, los sueños dejan de tener cabida en medio de una sociedad en la que todo está por hacer, una sociedad que necesita un nuevo mundo. Y para ello no solo es necesario expresar el deseo sino también configurar la realidad.
VIII
A caballo entre el polvo y el viento,
sedosa penumbra que abre la luz,
                                           belleza creada,
                                                sueños fingidos,
                                                       arrullos de voz...
dicen las olas que no tengo tiempo,
y  retorno deprisa
a cantarle a los hombres romances de agua,
                                             fanáticos silencios,
                                                 libélulas de nieve,
                                                            astros azules,
                                                     caudal de perfumes
                                                       de claros jazmines.
Rodeo las cítaras
con  sonidos de salmos,
                            profecías,
                                       deseos,
                                            alas sin rumbo,
                                                  designios  ocultos,
nos han de llevar al Limbo
“Se diría que el poetismo (así llama al surrealismo Julio Cortázar)  aspira a la superrealidad en el hombre, mientras el existencialismo prefiere al hombre en la superrealidad.”con ambas posturas es como Cortázar asimila la realidad, teniendo como destino crear un estudio de la realidad del ser humano; una mediante la ilusión, lo onírico, la magia, y otra mediante la soledad, donde el hombre buscará superarla y comunicar.
XXI
                Campana con cuerda  de  arena
                     en urna de vidrio y  oro:
                       segundo tras segundo
                         se fugan las horas,
                              como  ovillo
                                   q u e
                                     se
                              enrolla veloz,
                          carrete del tiempo,
                      liviano como escolleras
                    de nostálgicos dos espacios
        en urgentes minutos reposados en el Limbo.
El tiempo toma su importancia en el poemario, y para darle énfasis utiliza el caligrama. No es un tiempo determinante, pero sí significativo ante la muerte. Apollinaire fue el primero en usar el termino surrealista, lo definió de la siguiente manera: «Cuando el hombre quiso imitar el andar, creó la rueda, que no se parece en nada a una pierna. Así hizo surrealismo sin saberlo» En los poemas de Caligramas, llevo al extremo la experimentación formal de sus anteriores obras, preludiando la escritura automática surrealista al romper deliberadamente la estructura lógica y sintáctica del poema.
XXVI
Palabras mías,
ni dentro ni fuera,
mi propio ser
ajeno a mí mismo,
como una forma
de otredad
constitutiva.
Poema que trasparenta
la condición del poeta
en irregulares vocablos e ideas,
saltando incesantes,
sumisos a la destrucción
y a la creación del hombre.
Musa regular -imaginación falsa-
cuya regularidad se descontrola,
mientras en el más allá,
se interpela la trascendencia
hacia nosotros mismos.
Lo bueno, lo malo y lo regular...
¿qué es lo irregular: bueno, malo, diferente,
fuera de la norma, estrafalario?
Apunto la irrealidad que nos sustenta
como el mundo intangible de Ariosto con Orlando
o de Kafka metamorfoseante,
o del irónico Hegel
descubriendo la inserción de lo subjetivo
en la presunta objetividad.
Lo más irregular del mundo es la creación de sueños
que nos permita vivir la existencia.
Mañana, cuando me muera,
expiraré regularmente sin palabras...
seré,
descifrador de lo secreto, afluente
en un espacio cubierto de jeroglíficos. ..
seré normal.
Ahora, soy poeta "anormal":
"sin norma fija",
libre
aquí en el Limbo,
de donde no quiero y no puedo salir.
La sociedad merece un arte nuevo, que hable del hombre, de lo no consciente pero existente, de los deseos más desesperados de la humanidad y de la individualidad oculta de los hombres. El primer manifiesto surrealista, de Breton lo expresa así:"Creo en el encuentro futuro de esos dos estados, en apariencia tan contradictorios, como son el sueño y la realidad, en una especie de realidad absoluta, de surrealidad".
El surrealismo y el existencialismo,  logran en esta obra  la diversidad de la palabra, el alarde de creación eliminando toda etiqueta que la encasille. Una obra grandiosa, que no solo nos acerca al poeta, sino a un estado “común” de desilusión donde la existencia se desvanece  al ser remplazada por lo material, una existencia donde el amor es solo deseo,  una existencia que pierde equilibrio en la vida, para encontrar la libertad en la muerte.
Quizá la generación del 27 sea de las más influyentes en la obra de Luis: El sentimiento y la sensibilidad de Salinas; El surrealismo de Cernuda y Dámaso Alonso, de este último también el existencialismo; El alternar el hermetismo y la claridad en la expresión con Gerardo Diego; una poesía pura, como la de Guillen y Aleixandre…( El surrealismo, el existencialismo, futurismo, creacionismo, son algunos movimientos literarios que se dieron dentro de los componentes de la generación del  27)
La obra de Luis no se puede diseccionar en etapas, son pasos evolutivos que van  tomando carácter propio, sin romper la esencia principal del poeta, la existencia y su libertad. Igual parece que va hacia atrás como hacia delante sin embargo, es su estudio y su gran manejo de la poética lo que le permite esos saltos. Saltos en los que se hallan multitud de influencias, y al mismo tiempo ninguna, y es porque Luis Vargas, tiene su voz poética, su creación propia, su poesía.
Poesía
El verso es una andadura, una huella
de lo vivido, un pensil,
conocimiento de una imagen más allá del sentimiento,
un beso de tus labios tatuado en los míos.
Sube de los suburbios del alma
se hace señorío en el poema,
es agua de lluvia en el papel, y gota
a gota, lo va agotando, es un destino
de libertad, un apaga fuegos.
Luis Vargas.
El creacionismo fue introducido en España por Vicente Huidobro, en 1919, tendencia que propulsa el Ultraísmo y a su vez, complementarias la una con la otra.
Arte Poética.
Que el verso sea como una llave
Que abra mil puertas.
Una hoja cae; algo pasa volando;
Cuanto miren los ojos, creado sea,
Y el alma del oyente quede temblando.
Inventa mundos nuevos y cuida tu palabra;
El adjetivo, cuando no da vida, mata,
Estamos en el ciclo de los nervios,
El músculo cuelga.
Como recuerdo, en los museos;
Mas no por eso tenemos menos fuerza:
El vigor verdadero
Reside en la cabeza.
Por qué cantáis la rosa ¡oh, Poetas!
Hacedla florecer en el poema;
Sólo para vosotros
Viven todas las cosas bajo el Sol.
El poeta es un pequeño Dios
Vicente Huidobro. 
 He aquí dos ejemplos que muestran algunas credenciales del creacionismo y el ultraísmo: lenguaje abstracto, un mundo imaginario y rebeldía. Huidobro, crea la concepción de que el “Poeta es un pequeño Dios”,  y Luis, como poeta, asume esa creación, y le añade destino: Libertad. Para ello se desvincula  de lo emotivo simplista en el arte, busca una poética verdadera con reflexión, elimina la anécdota y la descripción y  toda rima para buscar el ritmo  mediante la disposición tipográfica y espacial del poema.
SI ME PREGUNTAS
Si me preguntas
quién soy
de donde vengo
a donde iré
no podré contestarte jamás
porque no lo sé
Si me preguntas
qué hago
podré decirte:
reír y llorar
ir y venir
mojarme cuando llueve
colgarme de una estrella
dormirme con los sueños
no admitir que me dominen
oír
ver
y callar.
Estos rasgos, en el modo que Luis entiende la poesía, cree que son importantes en cualquier tendencia poética para que sea “poetizante” el verso y el poema. Disciplina que lo ha llevado a abanderar muchos de los tópicos que circulan sobre él,  como rebelde y el autor que impone sus normas en los poemas. 
Aunque el afirma: “Yo no sé lo que hay que aprender para escribir bien poesía hoy. Ni lo que hay que prender para limpiar el bosque de hojarascas y malas hierbas. Hay un tal maremagnun de “dimes y diretes”, de aproximaciones, tendencias y estéticas, que no sabe uno a qué carta quedarse”
Para Luis una de las obras cumbres es Trilce, de César Vallejo. El poeta lleva la lengua española a límites insospechados: inventa palabras, fuerza la sintaxis, emplea la escritura automática y otras técnicas utilizadas por los movimientos dadá y surrealista. Se adelantó a la renovación del lenguaje literario que después ensayaría Vicente Huidobro en su poemario Altazor. Y podría decirse que para Luis es el espíritu de lo que el llama proteopoemas.
No me llames loco
porque no haga versos razonables:
¿acaso sabes tú, qué es cordura?
No me llames loco
porque escriba amplifitilemas
o pempatefas en versos raros.
Deja de fastidiar con las maracas
que la eternidad se pasa pronto,
y por mucho que acumules,
de aquí
no te vas a llevar ni miajita.
Que no me llames loco
porque diga botaratadas, y si tienes
que contestar algo, háblame sin asonancias
ni versos consonantados, en estrofas
con decimales.
Pon el pan sobre la mesa y no guardes el vino
para que comamos todos, ¡reflorijuncius!
...anda, dime que son locuras lo que digo¡
Mira, el significante, no revela el significado
a pesar de la cábala. Por eso digo y pregunto
¿cuál es la plétora del sentido?
Su amigo Jose Valle, (de profesión capitán de marina y vocación poeta)en el prólogo del libro que lleva por titulo el nombre de proteopoemas , describe así la obra:
“Abre portillas para calibrar actitudes y tramas de la realidad, sus poemas se abrevian a un perfil espoleador, con resonancia en lo ético y calado en la sudada espiritualidad. Inmersos en una época donde la sensibilidad cavila, urgida por la sobrevivencia, sus poemas nos colocan en el vórtice de semejante afán. No reduce lo que quiere expresar: no lo mutila, no lo suspende. Lo ciñe tan diestramente, que se conquista entonces una singular eficacia. La compresión de sus versos es concisión, no pobreza, José Martí decía que sintetizar es vigorizar.
En sus poemas se cumple uno de los procedimientos básicos de todo arte: la elipsis. La elipsis es la clave de la sugerencia, es quitar para poner. En sus versos lo dicho no es más que el zócalo del obelisco, pero el obelisco no falta, como una indudable sugerencia del zócalo. Luvar nos presenta, con estrenada voz, una poesía comunicativa y económica de un raro estado del espíritu, y sólo trasvasa hacia la página en blanco estos momentos de extraña temperatura, en que parece que lo cotidiano alcanza un escorzo revelado, un perfil de línea discursiva”
Hostigado por la poesía
dejé los versos preferidos
al lado de un maniquí
y al poco lo observé mirar
de reojo
y llorar como un humano.
Empezó a llover,
el agua por las goteras
fue borrando las palabras
de Rimbaud y de Valente,
de Neruda y Mallarmé...
quedaron papeles rugosos
en espera de ser envoltorio
de algún bocadillo de pan
y queso.
No fue una tragedia, fue el hambre
quién borró las huellas del pretexto
como en una guerra.
La última obra publicada por Luis Vargas, tiene por nombre “Proemas”. Una obra que adquiere la influencia, de el mismo. Una poesía, desdeñada, donde la opacidad, es la que el lector quiera encontrar; poemas sintéticos, palabras sencillas,  un argot claramente reconocible para cualquier estatus social.
Se me aminoran las cuitas
cada vez que tengo corazonadas
y toco
veo
huelo
oigo
y gusto impresionado
por la belleza externa
de una poesía,
como la luz de un candil
que revienta sombras,
y permite contemplar
los interiores
con gozo.
La impresión, es la estética, permitiendo comunicar la belleza por si sola.
Lo que dura un misil
en atravesar el aire
puede durar el amor
en traspasar el alma:
y los dos destruyen.
Una escritura disparatada, sin examen de reglas,  con un lenguaje común, abstrayendo la esencia de los conocimientos que no conocía. No es poesía de la experiencia, ni de la conciencia, ni poesía clara, ni oscura, ni realista, ni surrealista son, simplemente reflejos de mis subconsciente escrito con naturalidad e intento de comunicar verdades consabidas, de forma lirica” Extracto del prólogo Proemas, por Luis Vargas
Claramente esta obra predice cambios, ni a mejor ni a peor, sino diferentes. Cambios que le van acercando a una escritura realista, pero en la que no abandona su voz.
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La gran aportación de Luis Vargas, en mi opinión, es su poesía filosófica, que se nutre en parte de sus experiencias como persona. Tanto en la parte compleja de la historia vivida, como  la de alguien que  no encaja en la sociedad (en alto grado en la sociedad virtual que no permite un conocimiento pleno de la persona, y que busca adentrarse en el hombre y no en el poeta), por su hermetismo, y el carácter rebelde y perfeccionista.
Un poeta que no se encasilla únicamente en un movimiento poético, sino que evoluciona, no solo adoptando los diferentes rasgos de los movimientos literarios que ha estudiado en su vida, sino que, como hemos podido ver; los ha combinado en su poesía, aportando también elementos propios, creando un estilo característico e inteligente, incluso siendo el mismo posible inspiración para nuevas generaciones de escritores.
Este estudio ha sido gracias a la obra poética de Luis Vargas, junto con sus ensayos sobre poesía y autores de Vanguardia.

© Begoña Martínez