lunes, 11 de julio de 2011

Antología SENDA POÉTICA


Ahuyentamiento

Para ausentarse
aprovecha la percepción.


Si bien la impertinencia
le causa conmociones;
la apatía le asegura
en los ardores de julio
a socaire de los excesos

ambiguo
marcha riente por otrora
rompimiento, entre dos luces,
contra una angosta vaguedad
que le urge las manos
para renacerse
en la ventura de otro.

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Bagazo

Ahora, que la sustracción
no le consiente elevarse,
con el ímpetu
que le daba el alborozo,
no logra verse
en sus pupilas de nogal
y va dando tumbos
por la senda irreconocible
de sus remembranzas,
sin atinar el efugio
de la misericordia,
vacío de mujeres,
descargado de realidad.
De la vida: bagazo.

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Cesante

Continúa el siseo,
se extienden las runas
de la renovación,
recio fervor acontece:
fragmenta las bridas,
escalda el desamparo,
se enoja el hambre.

Hombre solo
rumiando su vigilia.
Critica.
Critica...

Amargo torcer de boca
le resta la cara
le suprime los sueños.

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Chocante

Tan solo en aguardar
se me arruinó el tiempo.

Verbo, en ti me refugio,
no supe arrancarme
punibles excitaciones
y estoy despeñándome,
fugaz,
con una extraña sed
que nunca nadie concibió.

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Clamo

Serena tu espíritu
aunque la realidad te muerda,
dirímete la lobreguez
y a tu lumbre agúzate,
qué la gota no atenúe la cólera
sobre tu piel,
no llores el escape de ilusiones
no sometas tu intelecto,
abrázate
manosea la conmoción de la angustia
y rescata tus arrojos,
adhiérete a la boga de los valientes
sobre ondas que discurren
allí,
donde se arruina la permanencia
donde el débil se apaga
y se va en figuras de humo
sin colores.

Repudia ver, para siempre,
el hechizo del proyecto
tu beneplácito al sistema
en el pavor de este lapso…
Protesta, por favor, lucha
mientras voltea el universo.

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Dios

Dios
está en un pedazo de pan
cuando tienes hambre
en un charco de agua
cuando tienes sed
en una mujer
cuando te urge la vida.

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Discursan jubilosos

No conciben
más palabras
que las de ascender
sobre el hombre
(poseen la voz).

Jubilosos
de encontrarse
donde no desfila
el prójimo
(confían no morir).

Caerán
de lapidar
a los difuntos:
Sépanlo
(sic, sonríen descreídos).

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Esa inteligencia, del poco decir…

Me piden la belleza y la síntesis
-inteligencia al arte, en que nace la poesía.

Verdad que hay erudición
y belleza, en el sugerir inextricable
de algunos de los mejores poetas,
que juegan los versos a envidiables alturas,
haciéndonos al leer el gozo,
iluminándonos en la obligación de pensar;
para ilustrarnos de sus abstracciones.

Pero a veces, muchas veces,
el poema hiede a las heces del temor;
al miedo afeminado -infausto-
de nombrar las cosas.

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Hasta cuándo

Hasta cuándo esta furia
acorralará exterminando en su hiel
las bocas hambrientas
abandonando guiñapos
que susurran exasperados
entre las débiles fibras vocales.

Hasta cuándo la corrupción
de siglos de sometimiento a sangre
desligadas palabras y promesas
que giran
a los sedientos de este mundo.

Cuánto rumiar el mismo dolor
invariablemente acreditado a los desposeídos.
Cuánta angustia a la hora de comer
en que se atraviesa la miseria en la garganta
y no deja alcanzar la mínima complacencia.


Hasta cuándo el silencio bestial
de hombres amedrentados,
que no arremeten los jeroglíficos
del disimulo
que enmascara facinerosos
prometedores de olimpos y deslumbres,
cubriendo de malezas el ingenio
de los descalzados pies.


Todos saben de este circunvalar
de la desigualad, al abuso y la locura;
y no hay virtud que lo detenga,
ni venganza que lo acabe.

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Nosotros

Somos los que no forjamos
este desfilado futuro.
No marchamos expatriados
pidiendo refugio,
no pasamos la sed en las avenidas
ni el anhelo entre detritos caritativos.

Prorrumpimos encandilados
por el albor de la gnosis, más prudente,
por los roces de adhesión, más incineradora,
por las alboradas del franqueado, más arrinconadas.

Estamos al extremo de la calle,
de un por hacer aleatorio
y un presente omitido.

No hicimos el tiempo de emerger;
aguardamos, siempre,
para empezar a ser otros.

Nosotros, los que protestamos una y otra vez,
los que no resurgiremos a ninguna otra voz,
los que caeremos:
antes de brotar entre músculos
de falsos símbolos…
Persistimos


Pichy