martes, 12 de agosto de 2014

ALTURA DE LA DEMENCIA


Desde esta altura
la ciudad aparenta una hidra
que se reintegra para humillarme.


Las intuiciones
rompen los diques de mi mente,
emancipadas
se arrojan al vacío
desde esta inmensa verticalidad.

Desde esta azotea
observo el hormigueo de la existencia
cargando cristales opacos
para confundirme los ojos.

Desde mi nube
se me desnudan crueles
las calles que han de extinguirme
cuando, insoportable, el desabrigo
al salto me decida.

Pichy