miércoles, 13 de agosto de 2014

SUPLICANDO CLEMENCIA

                     

He abierto los ojos a la mesura de los vértices
extrayendo cristales de las pequeñas siluetas
que proyectan susurros de alusiones remediables
contra el litigio.


Una figura, celular y acoplada, en la reflexión
de una noche abierta,
una voz que habla de nuevas ilusiones
ante los estruendos del oriente,
enloda las misteriosas plegarias por la paz.

Apasionados, incitadores versos infinitos
abren los raciocinios ataviados del altruismo,
en minoría que no se escucha.
Un hervidero de justificaciones tempranas
posibilita las ráfagas
y el hombre, ciego, grita de bruces
suplicando piedad a sus dioses…
 ¡Cuando éstos se rinden
 a la voluntad de otros hombres!

Pichy